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Un hombre, en Brasil, con un tumor terminal en el cerebro podría canonizar a la madre Teresa

El Vaticano investiga sobre la curación científicamente inexplicable de un hombre, en Brasil, con un tumor terminal en el cerebro
La curación científicamente inexplicable de un hombre brasileño, en estado terminal. Tenía un tumor maligno en el cerebro. Este, según lo que ha podido confirmar Vatican Insider, podría ser el milagro con el que la Madre Teresa de Calcuta podría convertirse en santa durante al Jubileo de la Misericordia.
En Santos, en el estado de San Paolo, se está llevando a cabo el proceso diocesano sobre el presunto evento prodigioso y la Congregación para las Causas de los Santos está recopilando pruebas, informes médicos y testimonio directamente en el territorio. Han llegado al Vaticano numerosas indicaciones de todo el mundo sobre posibles milagros atribuidos a la intercesión de la Beata religiosa albanesa, fundadora de las Misioneras de la Caridad. Pero el caso más sorprendente, el “mejor presunto milagro” que la Santa Sede decidió tomar en cuenta y analizar profundamente es justamente el de la absoluta curación de un fiel de la diócesis de Santos, que rezó intensamente a la Madre Teresa. Inexplicablemente, todos los análisis indican que, de repente, desapareció el cáncer que ya se había extendido por una amplia porción del cerebro.
Han pasado 12 años de la beatificación de Madre Teresa, celebrada en la Plaza San Pedro por Juan Pablo II. El proceso, que reconoció las virtudes heroicas y el primer milagro necesario para la proclamación de un beato, comenzó a menos de dos años de la muerte de la religiosa, debido a su fama de santidad.
El padre Brian Kolodiejchuk fue el postulador de la causa de beatificación de Madre Teresa. La religiosa nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, de padres albaneses, pero vivió la mayor parte de su vida en la India, cuidando a los enfermos y a los más marginados y pobres como respuesta al llamado de Jesús: “Ven, sé mi luz”. Fundó la Congregación de las Misioneras de la Caridad y más tarde los Hermanos Misioneros de la Caridad.
Durante los últimos años de su vida, a pesar de tener serios problemas de salud, la Madre Teresa siguió guiando su congregación y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997, las monjas de Madre Teresa eran más de 4000, y estaban presentes en las 610 casas de misión desperdigadas por 123 países del mundo. En marzo de 1997, la “santa de los pobres” bendijo a la neo-elegida nueva Superiora General de las Misioneras de la Caridad y viajó por última vez al extranjero. Después de haberse reunido con Juan Pablo II por última ocasión, volvió a Calcuta y transcurrió las últimas semanas de vida recibiendo a los visitantes e instruyendo a sus hermanas. Murió en esa misma ciudad el 5 de septiembre de 1997.
El gobierno hindú le concedió el honor fúnebre de estado y su cuerpo fue sepultado en la casa madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió inmediatamente en meta de peregrinajes y de oración para gente de todos los credos, pobres y ricos, sin ninguna diferencia. La Madre Teresa dejó un testamento de fe incomparable. Su canonización constituiría el momento espiritualmente más fuerte del Año Santo extraordinario, que comenzará el próximo 8 de diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016. Durante el viaje del 21 de septiembre pasado a Tirana, Papa Francisco dijo al intérprete que había conocido a la Madre Teresa de Calcuta durante el Sínodo de 1994. La beata (cuyo nombre era Gonxhe Bojaxhiu) era una mujer que no se dejaba impresionar fácilmente, ni siquiera por la asamblea del Sínodo, y decía “siempre lo que quería decir”, confió Papa Bergoglio a su traductor al albanés: “Estaba sentada justo detrás de mí durante los trabajos. Admiré su fuerza, la decisión de sus intervenciones, sin dejarse impresionar por la asamblea de los obispos. Decía lo que quería decir…”. Y después el Papa habría añadido, sonriendo, esta broma: “¡Me habría dado miedo tenerla como superiora!”.

GIACOMO GALEAZZI
Ciudad DEL VATICANO

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