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‘Un alma que no camina haciendo el bien termina en la miseria espiritual’

El Santo Padre ha animado a la peregrinación que partió hacia el santuario de Loreto, a caminar en la vida haciendo el bien, sin miedo a caer o equivocarse, confiando en la misercordia de Jesús

“La peregrinación es un símbolo de la vida, nos hace pensar que la vida es caminar, es un camino. Si una persona no camina y se queda parada, no sirve, no hace nada”. Se lo ha dicho el papa Francisco a las 100 mil personas que la noche de este sábado 6 de junio, recorrieron los 27 kilómetros que separan las localidades italianas de Macerata y Loreto, con ocasión de la 37ª edición de la tradicional peregrinación hacia la Santa Casa de María.

Antes de comenzar la caminata llegó la llamada del Santo Padre en la que les recordó que “un alma que no camina en la vida haciendo el bien, haciendo tantas cosas que se deben hacer para la sociedad, para ayudar a los otros y también que no camina por la vida buscando a Dios y al Espíritu Santo que te mueve por dentro, es un alma que termina en la mediocridad y en la miseria espiritual”. Por eso, el Papa exclamó: “¡no os paréis en la vida!”

Por otro lado, Francisco reconoció que puede suceder que en el camino de la vida nos caemos, nos equivocamos, “pero si tú has cometido un error, levántate enseguida y continúa caminando”. Caminar –prosiguió– con la alegría y también caminar cuando el corazón está triste, pero siempre caminar. Asimismo, el Pontífice aseguró que si necesitas parar, “que sea para descansar un poco y retomar el aliento para ir adelante después».

También recordó que existe el peligro de equivocarse de camino. “Quien camina se puede equivocar de ruta” advirtió. Pero si esto sucede, “vuelve, porque está la misericordia de Jesús”. A propósito, el Santo Padre indicó que “la misericordia de Jesús perdona todo, siempre te espera, siempre te ama mucho”.

Para finalizar, el papa Francisco invitó a los peregrinos a reflexionar durante el recorrido: “¿qué debo hacer con mi vida? ¿Qué me dice Jesús que debo hacer de mi vida? ¿Qué piensa el Señor para mí? ¿Hay alegría en mi corazón, por cantar mientras camino?” Y concluyó: “si no hay alegría, búscala. El Señor te la dará, te la dará con su misericordia”.

 

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