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Traficantes de droga y prostitución son preocupación en Vaticano

Traficantes y consumidores, culpables de la trata: Sánchez Sorondo
El canciller de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales, Marcelo Sánchez Sorondo, habla del fenómeno de la trata de personas antes de viajar a México a un congreso internacional sobre migración
Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano

La clave es golpear a los consumidores de la prostitución. Son quienes hacen el mercado. En su mayoría hombres adinerados, que desde sus automóviles de alta cilindrada se pasean por las calles buscando mujeres cada vez más jóvenes. Adolescentes. Niñas. Ellos son tan responsables de la trata de personas como los mismos traficantes, advirtió Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales.

 

El obispo argentino participará la próxima semana (el 14 de julio), en un congreso internacional sobre migración y desarrollo organizado por la Santa Sede junto con el gobierno de México. Al encuentro asistirá también el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin. Allí enviará un mensaje concreto: “En lugar de muros hay que construir puentes”.

 

Desde la llegada al papado de Francisco, Sánchez Sorondo ha centrado los esfuerzos de la Academia al tema de la trata de personas, a petición expresa del pontífice. En entrevista con el Vatican Insider compartió algunas de las conclusiones de ese trabajo.

 

La Academia ha dedicado sus últimos encuentros a este tema. ¿Qué le ha sorprendido más del fenómeno de la trata de personas?

 

Naturalmente con el Papa Francisco nos hemos dedicado más porque es una cosa que la tiene dentro de su corazón. Nos ha sorprendido que se trata de un género nuevo de corrupción, gravísimo, es la forma más espantosa de la explotación de las personas, especialmente de las mujeres. El 80 por ciento de la trata está dirigida a la prostitución; como dicen ahora los informes de la Organización Mundial del Trabajo, se ganan 150 mil millones de dólares al año con este delito y cada prostituta hace ganar unos 40 mil dólares al año a las organizaciones criminales, dedicadas también al narcotráfico.

 

Los Estados tratan de no ver el problema o en ocasiones no tienen instrumentos para combatir porque no existen leyes internacionales claras. Por eso nosotros queremos decir que es de un crimen contra la humanidad y así se podría combatir más eficazmente a los traficantes. Los países dan la espalda porque se maneja mucho dinero.

 

¿Es una estrategia concreta pedir que se tipifique la trata como un delito de lesa humanidad?

 

Es la única forma de encarar situaciones como esta hoy, sensibilizar a la opinión pública sobre lo que está pasando porque los criminales buscan que no se informe sobre esto. Cómo puede ser que existen unas 40 millones de personas en el mundo que sufren alguna forma moderna de esclavitud, sea con trabajos forzados, sea con prostitución o, todavía peor, con el tráfico de órganos de niños a los cuales dejan abandonados en la calle. Y esto es sólo la punta del iceberg.

 

La Santa Sede se ha involucrado concretamente en esta lucha creando el Grupo Santa Marta. ¿Cómo opera?

 

Es muy importante porque son los jefes de policía que se reúnen dos veces al año para ver cuáles son las mejores prácticas para capturar a los traficantes y recuperar a las víctimas. La idea es sacar el dinero a los traficantes y a los consumidores. Los países que más han vivido en el pasado la revolución sexual se han dado cuenta que eso no funciona. Entonces están tratando, empezando por Noruega, siguiendo por Suecia y Francia, de hacer leyes para multar a los consumidores. Penalizan a los consumidores, que hacen el mercado. La revolución sexual se convirtió en una esclavitud sexual. Si eso no cambia adiós países, es una degradación total.

 

Entonces la clave es golpear a los consumidores…

 

En una reciente entrevista el Papa dijo que él no podía creer cuándo supo de niñas pequeñas de 12 años que se prostituían en las calles de Buenos Aires y al informarse descubrió que los consumidores llegaban en autos de alta cilindrada. ¿Cómo es tolerable eso? Él dijo: Estos son todos pederastas. Finalmente hoy los consumidores y los traficantes son tan responsables unos como otros de estropear a los jóvenes, el futuro y sus propias familias.

 

¿Es posible sensibilizar a estos países con leyes y políticas tan duras con respecto a la migración?

 

Es la única forma. Sensibilizar a los países significa sensibilizar a la opinión pública, sensibilizar a los gobiernos es más difícil, ellos se remiten a quienes los votan y sólo les interesa el término corto de las elecciones. Por eso nosotros pensamos que lo importante es sensibilizar a la opinión pública, para que sepa lo que pasa y se manifieste incluso públicamente, como se hace con el futbol y con otros temas. La opinión pública es lo que cuenta, porque la conforman quienes votan y quienes pagan. Hacen falta pantalones, no es sencillo pero las cosas pueden cambiar, nunca se sabe.

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