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Regreso de los Andes con un ojo puesto en Cuba

Washington y La Habana reabren sus respectivas embajadas y esperan a Francisco

“Juan Pablo II encontró un país que necesitaba esperanza, que estaba atravesando un período especial tras la caída del socialismo, y con Fidel presidente; un país que vivía completamente aislado del resto del mundo, donde la única vía de escape parecía ser el exilio o la emigración”. Yosvany Carvajal, el sacerdote más joven del clero cubano -ordenado en el año 2000 por el cardenal de La Habana Jaime Ortega.

El 20 de julio de 2015 pasará a la historia, incluso la cubana, junto con otra fecha, el 23 de diciembre de 2014, cuando se produjo el anuncio del deshielo. El próximo lunes las dos embajadas –la estadounidense en La Habana y la cubana en Washington- abrirán sus puertas al público. El Papa, volviendo de su viaje a Sudamérica, redimensionó su propio rol en el acercamiento entre los dos países americanos tras medio siglo de ruptura, sorprendiéndose él mismo de que unas pocas palabras, dichas o escritas, hayan impreso a los acontecimientos el giro que condujo al histórico resultado. Pero indudablemente el tiempo ya estaba maduro y solo hacía falta un catalizador super partes que atrajera “la buena voluntad de ambos países”. El Papa Francisco cumplió esa función, convirtiéndose en el factor central de una misteriosa subdeterminación histórica. Y ahora que los Andes quedaron atrás, el timón apunta de nuevo hacia el Caribe, en dirección al próximo viaje que espera al Papa argentino: Cuba, en septiembre. Un viaje que se decidió casi sobre la marcha para imprimir una ulterior aceleración a los cambios que afectan a las dos fronteras de América, la latina y la anglosajona, duramente enfrentadas hasta poco tiempo atrás. Un “viaje de la misericordia”, después de aquellos otros “de la esperanza” (1998) y “de la caridad” (2012) de sus predecesores, resume Yosvany Carvajal, el sacerdote más joven del clero cubano -ordenado en el año 2000 por el cardenal de La Habana, Jaime Ortega. “Juan Pablo II encontró un país que necesitaba esperanza, que estaba atravesando un período especial tras la caída del socialismo, y con Fidel presidente; un país que vivía completamente aislado del resto del mundo, donde la única vía de escape parecía ser el exilio o la emigración”. Con cuarenta años aún no cumplidos, estudios en México y Teología en Roma, Yosvany Carvajal no conoció la revolución. “Después vino Benedicto XVI para celebrar los 400 años del hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre. Nos habló del valor de la educación en un momento en que el gobierno constataba una crisis significativa de los valores de convivencia”. Ahora Yosvany Carvajal aguarda expectante la visita del tercer Papa, un primado que la Isla mantendrá por mucho tiempo: “Se invocará ese poder extraño –la misericordia- que vence el mal del mundo, y será muy interesante escuchar lo que viene a decirnos”.

Este joven sacerdote, en el que no es difícil reconocer un futuro importante, será quien reciba al Papa a la salida de la catedral de La Habana, cuando termine de rezar Vísperas. “Este lugar, el antiguo seminario de San Carlos, es la cuna de la nacionalidad, la casa donde vivieron los padres fundadores”, recuerda Yosvany Carbajal, “y los padres fundadores pensaron a Cuba con Dios, porque eran sacerdotes, hombres de fe, y al mismo tiempo hombres de ciencia”. A la entrada del Centro cultural que preside, a pocos pasos de la catedral, le agradecerá por haber venido y la pedirá lo que toda la Iglesia cubana desea ardientemente: la beatificación –“si el Papa nos concede exonerarlo del milagro”- de uno de los padres de la independencia, Félix Varela -ya venerable para la Iglesia- que junto con José Martí constituye el punto de encuentro del catolicismo nacional con el socialismo estilo cubano.

Felix Varela y José Martí. Es el binomio simbólico e histórico del encuentro que está en la base de las nuevas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y del viaje del Papa Francisco a la isla. “Hay frases bellísimas de José Martí que hablan de la nación como ara, como un altar donde se realizan sacrificios por la patria, no para ocuparla o servirse de ella. Todo eso nació en esta casa”, dice con orgullo de cubano Yosvany Carvajal. “Y cuando pensamos en el Centro Cultural Félix Varela teníamos muy presente las dos dimensiones que debe tener: el diálogo entre fe y cultura y la formación de laicos en materia filosófica, humanista, que los habilite para servir mejor a la patria”.

Yosvany Carvajal fue nombrado por la Santa Sede director –el primero- del recién creado Instituto de Estudios eclesiásticos. Ha visto a la Iglesia cubana pasar del ostracismo de los años ’60 al protagonismo de estos últimos. “Creo que hubo cambios en ambas partes; la Iglesia realizó una reflexión profunda sobre su propia misión, hizo un examen de conciencia y comprendió que no puede replegarse sobre sí misma sino que debe abrirse y dialogar con el único partido que existe. El gobierno, por su parte, es consciente de que la Iglesia es la única institución que puede garantizar la unidad, un camino fraterno, no sectario”.

Yosvany Carvajal considera que Francisco es el mejor Papa para este tiempo de la Iglesia en Cuba. “Creo que en Cuba ha visto el ejemplo de lo que debe ser un verdadero diálogo, que resuelve conflictos, y quiere mostrar al mundo lo que significa rectificar, sanar, recomponer. La Iglesia no existe para derribar gobiernos sino para transformar el corazón de los fieles, y los fieles cambian los gobiernos”. Su visión coincide con la del cardenal Jaime Ortega, de La Habana. “Nosotros no apuntamos a tener escuelas católicas como en otra época y no queremos crear una educación alternativa a la del Estado, sino complementaria”. Está convencido de que se ha recorrido una buena parte del camino y ya no se puede volver atrás. Considera que el cambio seguirá avanzando hacia el futuro y llegará a manifestarse también a nivel político. “Esta es una opinión completamente personal, pero creo que se acerca el fin de Raúl Castro y la generación de la revolución, que ha gobernado durante 57 años. Raúl Castro tiene autoridad para implementar los cambios necesarios para preparar un nuevo camino”.

Alver Metalli
buenos aires

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