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¿Que pasaría en la Iglesia si la mujer hiciera huelga tres días?

La revista Vida Nueva distribuye desde marzo, en España, el suplemento Donne Chiesa Mondo, de L’Osservatore Romano y para presentar la nueva publicación contaron con el testimonio de cuatro mujeres que, desde sus reponsabilidades en la Iglesia hablaron de la necesidad de un verdadero reconocimiento.

Soledad Suárez, presidenta de Manos Unidas, Julia García Monje, secretaria general de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Marisa Salazar, jefa de gabinete de Presidencia de Caritas Española y la columnista de Vida Nueva María de la Válgoma ofrecieron sus testimonio vital sobre cómo es el reconocimiento de la mujer dentro de la Iglesia.

Formación y desarrollo de las mujeres

Soledad Suárez es la presidenta de Manos Unidas, organización nacida de la acción católica femenina en España y donde todos los cargos son “en femenino”.

En muchos de sus proyectos trabajan por el reconocimiento de la mujer en la sociedad y quieren que este reconocimiento también se viva en la Iglesia.

En su intervención admitió que la presencia de la mujer en la sociedad ha aumentado pero la voz femenina en la Iglesia aún es escasa y pidió prestar «especial atención» a la formación y desarrollo de las mujeres. Las “dificultades jurídicas” lo ponen difícil, pero reconoce que el Papa Francisco “quiere dar un nuevo impulso; nos anima a buscar los caminos para que se haga realidad”.

El poder y el servicio

«Si se nos ocurriera hacer huelga durante una semana o incluso tres días, ¿qué pasaría en la Iglesia y en la sociedad?», planteba en su intervención la secretaria general de CONFER, Julia García Monje, que explicaba que si el poder en la Iglesia es servicio, quienes deberían tener el poder son las mujeres.

«La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer”, destacaba la religiosa, que valoró el gran papel del Papa Francisco y su intención de que la mujer ocupe “puestos de responsabilidad».

No se trata de ser protagonistas, explicó la secretaria de la vida religiosa en España, sino de que la mujer tenga la importancia que ser merece, que sea escuchada y que su voz tenga autoridad.

“¿En qué ha quedado la reforma de la curia?”, se preguntó Julia García Monje, que afirmó que no basta la declaración de deseos e intenciones, sino que hay que actuar: “Queremos aportar a la Iglesia lo que a la Iglesia le falta”, dijo.

¿Qué es el poder? ¿Qué es la reponsabilidad?

La jefa de gabinete de Presidencia de Cáritas Española, Marisa Salazar, también explicó su experiencia vital de tantos años trabajando en la Iglesia e incluso recordó cuando la llamaron para participar en el Vaticano en la Comisión Pontificia para América Latina.

Allí se encontró con que era la única mujer entre seglares. El entonces cardenal Joseph Ratzinger pidió hablar con ella y le preguntó qué hacía en la Iglesia y Marisa no dudó en contestar que ella era «nieta de mujer, hija de mujer, madre de una mujer, había vivido con muchísimas mujeres» y estaba «orgullosa de ser mujer».

En su intervención habló de la necesidad de un cambio de paradigma donde se hable realmente de aquellas mujeres en las zonas del mundo más vulnerables que «se dejan la piel» por hacer «Iglesia viva».

Jesús, un gran feminista

La presentación terminó con la intervención de la columnista de Vida Nueva María de la Válgoma, que fue crítica con la actual visión de la Iglesia: «tiene miedo y desconfianza hacia la mujer». Fue la más pesimista ante la labor del Papa Francisco -“…tiene tantos frentes complicados abiertos”- y destacó a Jesús como un gran feminista que siempre defendió el papel de la mujer en un tiempo complicado como era la Jerusalén de aquella época.

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