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¿Qué nos deja San Juan Pablo II?

Por: Óscar Perdiz Figueroa
Ciertamente Juan Pablo II como todo hombre habrá tenido sus defectos; se pueden criticar su intransigencia ante algunas teologías de la liberación o frente al caso de los grupos integristas, pero su vida y su enseñanza va mucho más allá. El santo Papa polaco se caracterizó por buscar sincera y tenazmente la perfección cristiana, motivo fundamental de su canonización. Ahora se trata de crecer aprovechando la herencia de uno de los grandes líderes morales del siglo XX.

¿QUÉ NOS DEJA SAN JUAN PABLO II?

Nos deja su visión trascendente del dolor. El dolor tocó a su puerta desde la infancia; en la foto de su primera comunión, aparece un Karol lacerado y reflexivo por la reciente muerte de su madre. Poco después morirá su hermano mayor que estudiaba medicina; Karol conservará toda la vida su estetoscopio en el escritorio de trabajo. En plena invasión nazi y soviética de Polonia muere su Padre cuando Karol alternaba su actividad de picapedrero y estudiante de teatro. Siendo Papa no se bajó de la cruz, en sus últimos años, en medio de una lenta y punzante agonía, que rompía su capacidad de comunicación. La carta Salvifici doloris testimonia que el sufrimiento humano es redención en Cristo.

Nos deja la convicción de que el trabajo, cualquiera que sea, es una participación en el poder creador de Dios y perfecciona la persona, esta verdad lo acompañó en una vida de esfuerzo infatigable, como obrero, actor o profesor; ya después, siendo sacerdote y obispo, nunca se ahorró un solo esfuerzo por llegar a la gente y ayudarla a dar sentido a sus vidas. Siendo profesor de Ética en la Universidad de Cracovia, donaba por completo su salario para ayudar a los estudiantes más necesitados.

Nos deja también su sentido de la oración, su vida estaba sostenida y alimentada por el más allá, por una relación casi natural con Dios y con María, oraba con el cuerpo tendido en el suelo y pasaba horas diarias de contemplación en la capilla, además, meditaba a diario todos los misterios del Rosario. La mística que caracterizó su vida está íntimamente tejida con los acontecimientos de Fátima y del Señor de la Misericordia. Por eso, es un extraordinario testimonio de una vida profunda y con sentido.

El Papa de la Familia
Poco antes de morir, expresó su deseo de ser recordado como el “Papa de la familia”, quizá ésta sea su mayor herencia, apenas explotada y en el fondo su mayor preocupación y a la que le dedicó sus mejores esfuerzos. Desde su ordenación sacerdotal, formó grupos de jóvenes católicos en medio de la persecución de su país, estos chicos fueron creciendo, adentrándose en el amor y formando familias, y eso empujaba a Karol a formarse lo mejor posible para ayudarles a encontrar la vocación al Amor.

La Teología del Amor se fue fraguando desde entonces con una gran sinceridad intelectual, plasmada en escritos de una profundidad teológica y filosófica excepcionales. Ésta consiste en preguntarse por el significado y sentido de la sexualidad humana a partir de la contemplación del cuerpo, cuya vocación parece ser el Amor. En esto el hombre no está solo, sino que responde a un proyecto amoroso de Dios sobre él.

La sexualidad, imagen de Dios en el hombre

Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, esto también y principalmente se expresa en la sexualidad, que es la participación del hombre en algo que es propio de Dios: el Amor desinteresado y su capacidad de crear o procrear. Para Él el Amor y la sexualidad no son realidades que hay que condenar, sino que reflejan la vocación última del hombre. Por ello, cada persona está llamada a descubrir en el propio cuerpo este proyecto amoroso; por ello, el Matrimonio es una cosa grandiosa y una participación por sí mismo en el misterio de Dios. Todo esto dentro de una meditación bellísima de los textos sobre los orígenes que encontramos en el Libro del Génesis y a la vez, apelando a la experiencia y no a las normas.

San Juan Pablo II nos recuerda en su obra que todo hombre que realmente quiera vivir en plenitud debe reflexionar sobre su Principio, sobre el proyecto original de Dios sobre sí, pero también al fin último y a la vida eterna y a la vez bajar al fondo de su corazón necesitado de redención. No hay que olvidar que el hombre está impregnado por el mal, en eso consiste el pecado original, en que nuestras acciones están divididas y corremos el riesgo de usar a los otros. El Amor es, en este sentido, fuente de redención, y el Matrimonio se convierte, en un camino de redención mutua. Gracias a la obra de Cristo, el esposo está llamado a amar a su esposa como Cristo a la Iglesia y viceversa, y así se apoyan mutuamente en un camino de perfección. Vistos así, la fidelidad no es una carga sino una forma de manifestar el Amor por el otro, y la castidad se convierte en un Amor en plenitud.

Karol Wojtyla, antes de ser elegido Papa, ya había escrito dos grandes obras que repiensan el amor humano: Amor y responsabilidad y Persona y acción, ésta última, de lectura un poco difícil, promovió una verdadera revolución sexual, afrontando el tema de la sexualidad, no desde la obligación, sino desde el Amor y el descubrimiento mutuo, por tanto, a través del diálogo, en el que el hombre debe escuchar el cuerpo de la mujer y viceversa, para no imponerse ni caer en el riesgo de usarse sobre todo el hombre a la mujer.

Algo de su legado
Como Papa, Juan Pablo II nos dejó un gran legado todavía por explorar y aprovechar: dedicó los primeros años de Pontificado a estos temas totalmente nuevos y les dedicó nada menos que 129 audiencias públicas de los miércoles, conocidas como Catequesis. A través de las Catequesis, se entienden desde dentro los principios cristianos sobre el amor y la sexualidad, como hemos señalado, no como una imposición desde fuera sino como un fruto del Amor.

Igualmente tenemos que entender desde sus enseñanzas la virginidad y el celibato, como una vocación de algunos, a ser testigos de la vida eterna, iluminada por el Matrimonio y que a la vez ilumina al Matrimonio.

Fue tal su preocupación por la Familia y el Matrimonio, que quiso fundar un Pontificio Instituto en el que se estudiaran estas realidades, quizá las más trascendentales en el mundo de hoy: el Pontificio Instituto Juan Pablo II los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, con su Sede Central en la Universidad Lateranense de Roma y con presencia también en México, en sus Sedes de México D. F., Guadalajara, Monterrey, León, Mérida y Puebla.

Dios nos pone a los Santos como ejemplos de la Santidad que nos acercan a Cristo, modelo del hombre por excelencia. Frente a este hombre, algo en nuestra vida tiene que cambiar, comencemos por conocerlo.

Dr. Óscar Perdiz
Doctor en Teología
con especialización en Teología sobre matrimonio y familia
Coordinador nacional de formación integral
Pontificio Instituto Juan Pablo II
Sección Mexicana

oscar.perdiz@anahuac.mx

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One Response to "¿Qué nos deja San Juan Pablo II?"

  • José
    - 6:11 pm Reply

    El articulo del Dr.Óscar Perdiz ha llamado mi atención por tocar el tema principal de la razón de ser de esta web. Nuestro proyecto consiste en dar a conocer el gran legado del Papa San Juan Pablo II. Estoy convencido que si San Juan Pablo II hubiera vivido 500 años el mundo cambiaría. Ahora nos toca actuar a todos en una sola dirección, conseguir que mucha gente se solidarice con este legado que varias instituciones como el Pontificio Instituto Juan Pablo II están divulgando. Resulta encomiable el esfuerzo que se esta haciendo en todo el mundo. Modestamente nuestro foro, quiere unirse a este esfuerzo sin olvidar la gran labor realizada por los sucesores, Benedicto XVI y Papa Francisco, actualmente.

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