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«Que el sacrificio de los mártires refuerce el compromiso para la libertad de fe»

En el Ángelus de San Esteban, Papa Francisco exhorta a los cristianos a ser siempre coherentes con la fe que profesan

GIACOMO GALEAZZI
Ciudad DEL VATICANO

«Son los perseguidos por la fe los que están en el corazón de la Iglesia. No los cristianos que viven como paganos». Francisco transformó el Ángelus de San Esteban en una oración colectiva para los cristianos perseguidos y estigmatizó la «falsa Navidad empalagosa». La fiesta de hoy, del primer mártir cristiano, el diácono Esteban, «nos muestra cómo vivir en plenitud el misterio de la Navidad», afirmó el Pontífice al explicar las palabras que Jesús dijo a sus discípulos en el momento en el que los envió a la misión: «‘Serán odiados a causa de  mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin se salvará’», y consideró que estas palabras de Señor, cuando envía a sus discípulos en misión, «no turban la celebración del Navidad, sino que la despojan del falso revestimiento empalagoso que no le pertenece y nos ayudan a comprender que en las pruebas aceptadas a causa de la fe, la violencia es vencida por el amor, la muerte por la vida».

El Papa dijo que, aunque no todos somos llamados, como Esteban, a derramar propiamente la sangre, «a cada cristiano se le pide ser coherente en cada circunstancia, con la fe que profesa».

Los fieles reunidos en la Plaza San Pedro para el Ángelus entonaron en coros «Auguri» y «Viva el Papa», como reconocimiento para Francisco. Según el Pontífice argentino, «para acoger verdaderamente a Jesús en nuestra existencia y alargar la alegría de la Noche Santa, la vía es justamente la que indica este Evangelio, es decir dar testimonio a Jesús en la humildad, en el servicio silencioso, sin miedo de ir contracorriente y de pagar personalmente».

Además, seguir el Evangelio, explicó Francisco, «es ciertamente un camino exigente (¡pero hermoso, muy hermoso!); el que lo recorre con fidelidad y valentía recibe el don prometido por el Señor a los hombres y a las mujeres de buena voluntad. Como cantan los ángeles el día de Navidad: ¡paz, paz!». La misma paz, indicó, que da Dios y que es capaz de «apaciguar la conciencia de los que, mediante las pruebas de la vida, saben acoger la Palabra de Dios y se comprometen en observarla con perseverancia hasta el final».

Hoy,exhortó Papa Francisco a los fieles reunidos en la Plaza San Pedro, «oremos, en particular, por cuantos son discriminados, perseguidos y asesinados por su testimonio de Cristo. Quisiera decir a cada uno de ellos: si llevan esta cruz con amor, han entrado en el misterio de la Navidad, han entrado en el corazón de Cristo y de la Iglesia».

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