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Preocupación en Ecuador por visita papal por motivos de seguridad.

Un informe técnico dado a conocer el sábado 23 de mayo revela «que no es posible garantizar físicamente la seguridad» de 1,2 millones de fieles previstos que asistirán a la misa que el Papa Francisco tiene previsto oficiar el 6 de julio en Ecuador, concretamente el Santuario de la Divina Misericordia en la ciudad de Guayaquil (suroeste).

La secretaria de Gestión de Riesgos de Ecuador, María del Pilar Cornejo, ha dicho que «la irregularidad del terreno» en los alrededores del santuario presenta un «peligro potencial de avalancha humana» en una zona que solo tiene una vía de acceso y salida, ha agregado que se va a trabajar para determinar el aforo idóneo que permita garantizar la seguridad en el lugar.

El asunto ha motivado la renuncia del gobernador de la provincia del Guayas, Rolando Panchana, tras pronunciarse el miércoles sobre este tema después de que el Consejo de Seguridad Provincial recomendara cambiar el emplazamiento de la celebración por seguridad.

La secretaria nacional de Gestión de la Política, Viviana Bonilla, dijo el jueves que la visita del Papa, prevista del 5 al 8 de julio, es un asunto «de suma preocupación para el Gobierno nacional, para el presidente de la República» y para las instituciones que trabajan en su organización.

«Cualquier declaración que pueda poner en riesgo algún detalle de estos no puede ser permitida. Es por esto que se le aceptó la renuncia a Rolando Panchana», agregó Bonilla.

Reunión de emergencia

La secretaria nacional ha explicado que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, tras visitar el martes la zona, «con profunda preocupación convocó a una reunión de emergencia» a los ministros implicados y solicitó un informe sobre este asunto.

La secretaria de Gestión de Riesgos, al exponer el contenido del informe, ha comentado el sábado 23 de mayo que celebraciones semejantes en otros viajes papales se han desarrollado «en explanadas grandes, con múltiples lugares de acceso que han facilitado el mantener la integridad física y la seguridad de los asistentes».

«Esperamos que el Papa también sea saludado por los ciudadanos a lo largo de su recorrido vehicular por la ciudad de Guayaquil y que pueda ser visto a través de pantallas gigantes» que se instalarían en el parque Samanes, en esa ciudad.

Mantener la agenda

Al respecto, el presidente de la Conferencia Episcopal de Ecuador (CEE), Fausto Trávez, dijo el jueves que se debe mantener la agenda del Papa Francisco en Guayaquil tal como estaba prevista pues «el dueño de la visita es el Papa y él resuelve». Trávez afirmó que el asunto ha sido tratado en varias reuniones en la Cancillería y en la CEE y «fue aceptado por el Estado y por la Iglesia católica».

«El Papa no es como un artista» al que «hay que buscarle el mejor escenario. Él es un pastor, es un padre que viene a ver a sus hijos y a dar el mensaje en el Santuario de la Divina Misericordia», dijo el también arzobispo de Quito. «Yo creo que hay que hacer el esfuerzo y poner en práctica lo que el Santo Padre pide», insistió, y consideró que habrá que «duplicar los medios de seguridad».

El Papa tendrá en Ecuador un apretado programa en las ciudades de Quito y Guayaquil que incluye dos misas multitudinarias y una decena de actividades entre encuentros y reuniones con representantes de diferentes sectores, visitas, discursos y almuerzos.

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