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Para detener los conflictos hay que bloquear el tráfico de armas

El apoyo de los Patriarcas y de los líderes de las Iglesias cristianas de Oriente. También en la “tierra de los cedros” la pobreza, la parálisis política y el periglo yihadista desestabilizan a la sociedad e impulsan a los jóvenes a huir, sobre todo los cristianos

Mauro Pianta
romaHay que detener el flujo de armas y de dinero que llega a los grupos armados y terroristas por parte de aliados y patrocinadores regionales e internacionales para poner fin a la desestabilización del entorno geopolítico del Medio Oriente. Cuando se rompa este vínculo, la dramática situación que vive el Medio Oriente, empezando por Siria e Irak, podrá mejorar. Con estas palabras, los patriarcas y jefes de las Iglesias cristianas de Oriente, reunidos el martes, 27 de enero en Bkerké, en la sede del Patriarcado maronita, han vuelto una vez más a señalar el comercio de armas y de recursos financieros puestos a disposición de los grupos yihadistas como factores clave en los conflictos que perturban la vida de pueblos enteros, desestabilizando el marco geopolítico de Oriente Medio, según indicó la agencia vaticana Fides.

 

La reunión, organizada por el patriarca maronita Bechara Boutros Rai –que acaba de salir del hospital después de someterse a una cirugía en la cabeza– contó con la presencia de todos los demás obispos que llevan el título patriarcal de Antioquía: el patriarca greco-ortodoxo Yohanna X, el Patriarca greco-melquita Gregorio III, el patriarca sirio-ortodoxo Aphrem II y el sirio-católico Youssef III.

 

En la reunión, a la que también asistieron el obispo armenio católico de Damasco Joseph Arnaouti y el arzobispo Gabriele Caccia, nuncio apostólico en Líbano, surgió el juicio común y la preocupación pastoral común que une a los jefes de las iglesias de Oriente ante las emergencias que afectan a los pueblos de la zona y, en algunos casos, amenazan la supervivencia misma de las comunidades cristianas autóctonas.

 

«En Líbano -refiere a la Agencia Fides el P. Paul Karam, Presidente de Caritas Líbano, que ha asistido a la reunión- el empobrecimiento general, la parálisis política y el creciente peligro de una ofensiva de las milicias yihadistas también están desestabilizando la sociedad y empujan a los jóvenes a huir, especialmente a los cristianos jóvenes, que van al extranjero en busca de trabajo. Los esfuerzos de las iglesias y las instituciones eclesiales, aunque se han duplicado, no pueden compensar la falta de acción de las instituciones civiles. Y además se ha registrado un descenso en la ayuda internacional a favor de los refugiados, mientras que las emergencias humanitarias y el número de refugiados siguen aumentando».

 

En el documento de resumen, publicado al final de la reunión, los patriarcas y jefes de las Iglesias cristianas insisten en la necesidad de poner fin a los conflictos con «medios pacíficos» y «a través de negociaciones políticas» que cuenten con la participación de todos los partidos contendientes. Entre otras cosas, el texto reafirma el apoyo y la solidaridad con las fuerzas armadas del Líbano, que desde el pasado viernes, 23 de enero, en la zona de Ras Baalbek, están trabajando en operaciones contra las milicias yihadistas de Siria, «para desmantelar un plan subversivo de enorme gravedad, con la ayuda de Dios».

 

Mientras tanto, aumenta el número de soldados israelíes heridos y muertos en el ataque de Hezbollah cerca de la frontera entre Israel y el Líbano, según fuentes israelíes. En el Medio Oriente, el espectro de un verdadero conflicto entre Israel y Hezbollah volvió a surgir esta mañana, después del ataque con un misil en contra de un vehículo del ejército israelí en la zona de las granjas Shebaa.

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