El año pasado, fue establecido un monumento conmemorativo de la visita de St. John Paul II en la plaza frente a la Catedral de Sarajevo «porque desde que punto el Papa John Paul II durante su visita en Sarajevo en 1997 saludó, bendecido y enviado mensajes de paz a los ciudadanos,» los tiempos de Sarajevo informó.

Pope John Paul II prays with church officials in Sarajevo in 1997. The Catholic news agency of the Bishops' Conference of Bosnia and Herzegovina (Katolička tiskovna agencija Biskupske konferencije Bosne i Hercegovine)

Al principio de su homilía en el aeropuerto de Sarajevo en 1997, John Paul II expresó su cercanía a todos los que habían sufrido en la guerra:

Quisiera todos los que viven en esta región que ha sufrido mucho, sobre todo aquellos que han sufrido la pérdida prematura de un ser querido, los que llevan en sus cuerpos las marcas de la guerra y quienes han tenido que abandonar sus hogares en estos largos años de violencia abrazar a. Todos ustedes deben sabe que tiene un lugar especial en el corazón del Papa. En mis declaraciones pidiendo la paz en este país, me he preocupado asegurar que se muestra respeto para todas las personas y sus derechos, sin distinción de raza o religión y con especial atención para los pobres y las víctimas de la penuria.

Pope John Paul II in Bosnia-Herzegovina in 1997.

En la parte de su discurso donde habló directamente a los líderes del país, dijo:

Nunca más guerra! Nunca más odio y la intolerancia! Esta es la lección enseñada por este siglo y este milenio que ahora están llegando a su fin. Este es el mensaje con el que comienzo mi visita Pastoral. La lógica inhumana de la violencia debe ser sustituida por la lógica constructiva de la paz. El natural instinto de venganza debe ceder a la fuerza liberadora del perdón, que debe poner fin a las formas extremas de nacionalismo y los conflictos étnicos que generan. Como en un mosaico, cada parte de esta región tiene que estar seguro de que será salvaguardar su propia identidad política, nacional, cultural y religiosa. La diversidad es una fuente de enriquecimiento, cuando se convierte en un esfuerzo unido al servicio de la paz, para la construcción de una Bosnia-Hercegovina verdaderamente democrático.

Pope John Paul II greets a religious sister during his visit to Bosnia-Herzegovina in 1997. The Catholic news agency of the Bishops' Conference of Bosnia and Herzegovina (Katolička tiskovna agencija Biskupske konferencije Bosne i Hercegovine)