El obispo auxiliar de Puebla y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía, ha recordado que este viernes se celebra como «hace 483 años Santa María de Guadalupe, la “Madre del Amor”, consciente de que, como afirma san Ambrosio,“el amor no conoce de lentitudes”, se encaminó presurosa al Tepeyac, al igual que en otro tiempo hizo con su parienta Isabel, para ofrecernos el mayor de los servicios: traernos a Jesús, fruto bendito de su vientre».

En un mensaje titulado «Santa María de Guadalupe», el prelado señala que «como en aquella época, los tiempos actuales son difíciles». Ya que, añade, «México y el mundo enfrentan la imposición de ideologías y estilos de vida que niegan la verdad y olvidan el valor de la vida, la dignidad, los derechos y los deberes de la persona, a la que terminan reduciendo al nivel de una cosa que puede ser utilizada, explotada, descartada, violentada y asesinada».

«Pero en medio de este oscuro invierno, –destaca Mons. Lira Rugarcía– María nos trae al que es la luz del mundo, en quien Dios nos muestra que no es un Creador que se quede en la distancia, mirando con indiferencia lo que pasa, sino un Dios–amor que se acerca, se compromete y actúa para ofrecernos un futuro: el triunfo definitivo de la verdad, el amor, la justicia, la libertad y la vida».

«Si escuchando a María nos unimos a Jesús en su Iglesia, a través de su Palabra, sus sacramentos, la oración y el amor al prójimo, no nos extrañemos de que, como ha dicho el Papa Francisco, “en pleno invierno florezcan rosas de Castilla. Porque… tanto Jesús como nosotros, tenemos la misma Madre”», afirma el secretario de la CEM.

«Juan Diego recibió esta Buena Noticia, que nos libera del pecado y nos hace hijos de Dios, y aceptó la misión que le confiaba la Virgen Morenita: pedir al Obispo que se le edificara un templo, lo que en la mentalidad náhuatl significa construir la comunidad en torno a Dios, que en Cristo ha venido a hacernos hermanos», explica.

Como el santo indígena, apunta el obispo auxiliar de Puebla, «no nos desalentemos cuando nuestro esfuerzo por edificar un matrimonio fiel, una familia unida, un noviazgo honesto y una sociedad que reconozca, valore, promueva y defienda la vida, la dignidad, los derechos y los deberes de toda persona, no se alcance en los primeros intentos».

«¡Ánimo! Como san Juan Diego, escuchemos la dulce voz de la Guadalupana, que, deseosa de que todos, con nuestras palabras y obras alabemos a Dios, nos dice a cada uno: “No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”. Con esta confianza, ¡sigamos adelante!», concluye Mons. Lira Rugarcía.

Por su parte, el episcopado mexicano ha pedido a los fieles que hoy se vistan con prendas blancas para mostrar su compromiso por la justicia y la paz en el país. «Invitamos a que mañana, 12 de diciembre, día de Santa María de Guadalupe, todos vistamos una prenda blanca en señal de nuestro compromiso de orar y trabajar por la justicia y la paz y ofrezcamos la misa por esta intención», han señalado en un comunicado.

Peregrinos de todo México se han congregado alrededor de la medianoche en el santuario de la Villa donde cantaron las tradicionales «Mañanitas» a su patrona y Emperatriz de las Américas. En el recinto se ha instaladado también una pantalla con las fotografías de los 43 estudiantes desaparecidos en el mes de septiembre.

Se prevé que al menos siete millones de fieles visiten este año la Basílica de Santa María de Guadalupe, construida donde la Virgen se apareció en varias ocasiones entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531.

«Esperamos aproximadamente a 7 millones de personas. La Ciudad de México, en algún momento, estará ocupada por más de 23 millones de personas solamente por esta conmemoración», ha informado el Gobierno del Distrito Federal.

Las autoridades mexicanas han puesto en marcha un amplio operativo de seguridad, en el que participan casi 6 mil agentes federales, para proteger a los peregrinos que viajan a la capital con motivo de la fiesta de la Virgen Morenita.