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Maradiaga: «La reforma de la Curia favorecerá la colegialidad»

Entrevista con el coordinador del “C9”, el consejo que ayuda a Francisco en la reorganización de los dicasterios vaticanos: «Habrá menos cardenales en el Vaticano; también se está estudiando una reforma de la Secretaría de Estado»

ANDREA TORNIELLI
Ciudad del Vaticano

Desde que se convirtió en el coordinador del consejo de los cardenales que ayuda al Papa en la reforma de la Curia y en el gobierno de la Iglesia universal, el arzobispo de Tegucigalpa, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga se encuentra frecuentemente en Roma. Salesiano de casi 72 años, cardenal desde 2001 y presidente de la Cáritas Internacional. Nos recibe en la residencia de Santa Marta, a pocos días del nuevo encuentro del C9.

 

 

Hay quienes critican su trabajo y dicen que este trabajo de reforma de la Curia no ha dado resultados. ¿Se hace o no se hace?

 

 

Antes que nada, quisiera decir que la reforma sigue adelante. El primer paso fue la creación de la Secretaría para la Economía, y esta ya está dando grandes pasos. Era el primer punto de la agenda: hicimos tres reuniones del consejo solo sobre este argumento y en febrero nació la Secretaría. En la reunión de julio todavía trabajamos sobre esto. No se ven tanto los efectos externamente, pero desde dentro hay grandes cambios en marcha: ahora cada dicasterio debe presentar un presupuesto que será público.

 

 

¿Qué tal va el trabajo sobre los medios vaticanos?

 

Hay problemas económicos para las comunicaciones sociales, para los medios vaticanos: no es fácil sostener los gastos sin ingresos publicitarios. Como se sabe, hay una comisión especial, nombrada por el Papa, que se está ocupando de estudiar la situación. No es fácil, hay mucho personal, muchas elnguas diferentes, la necesidad de grandes inversiones para las transmisiones en onda corta. Pero esperamos el trabajo de la comisión.

 

 

¿Y la reorganización de los dicasterios? ¿Nacerán dos nuevos polos que englobarán las competencias de diferentes Pontificios Consejos?

 

Los dos polos dedicados a los laicos y a la caridad son seguros; el Papa ya los presentó a los encargados de los dicasterios de la Curia romana. Claro, se propusieron ciertas observaciones; la consulta, por lo demás, fue hecha justamente para esto. Hay detalles que afinar. Pero, en la configuración general, creo que se pueden definir como proyectos ya en marcha.

 

 

¿Serán Congregaciones los dos polos sobre los laicos y sobre la caridad (que deberían englobar a los laicos, la familia, los migrantes la pastoral para los agentes sanitarios, Cor Unum y Justicia y Paz)?

 

Sí, esa es la intención. Serán dos Congregaciones. Pero no serán la suma aritmética de lo que ya existe. Porque, antes que nada, como Congregaciones tendrán un estatuto jurídico diferente del de los Pontificios Consejos. Y luego, también es necesario que haya un cardenal o un obispo encargado de cada dicasterio; por ejemplo: podrían ocuparse de la familia una pareja de esposos; de los migrantes, una monja que tenga competencias específicas al respecto, como una religiosa de las escalabrinas.

 

 

¿Cuál es el objetivo de la reforma de la Curia?

 

Es el de racionalizar y agilizar. En este momento hay alrededor de 30 diferentes dicasterios, entre secretariatos, consejos y congregaciones. ¿Cómo podría un gobernador reunir a todos sus ministros con una cierta regularidad? En el pasado se hacía una vez o dos veces al año. ¿Cómo puede salir adelante de esta forma una institución? Hay que hacer reuniones y consultas más frecuentemente. Así, se puede decir que la simplificación favorecerá la colegialidad. Esto es importante.

 

 

 

¿Será reformada también la Secretaría de Estado?

 

Sí, también se está estudiando su reforma. El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, debe presentar en la próxima reunión un proyecto al respecto.

 

 

¿Puede dar algunos detalles?

 

No, todavía es prematuro; hay que esperar. Creo que uno de los puntos va a ser una distribución diferente de las competencias internas. Pero esperemos…

 

¿También habrá una reforma de las estructuras judiciales?

 

Todavía no hemos discutido sobre esto. En lo personal, creo que podría tener buenas perspectivas la idea de unificar los órganos que se ocupan de la justicia. Si tenemos tiempo, discutiremos en la próxima reunión. Para mí sería una buena idea tener un único ministerio de Justicia de la Iglesia, que incluya la Signatura apostólica, la Rota, el dicasterio para la interpretación de los textos legislativos y también la Penitenciaría apostólica. Con un único responsable.

 

 

¿Con la reforma de la Curia disminuirá el número de los cardenales en servicio en las oficinas de la Santa Sede?

 

 

Claro, esta es la intención. La Curia ya no puede ser considerada la “corte papal”, ni un súper-gobierno centralizado de la Iglesia, sino una estructura ágil de servicio al ministerio del Papa.

 

 

¿Qué piensa sobre las críticas al Papa que llegan de ciertos ambientes, desde Estados Unidos y otras partes?

 

Creo que el verdadero problema no es el debate sobre ciertos puntos de doctrina moral o sobre la disciplina de los sacramentos, como pareció surgir con las polémicas en los medios durante el reciente Sínodo. En cambio, creo que el verdadero punto es el magisterio social del Papa, que representa la doctrina social de la Iglesia, toda la doctrina social. Hay poderes a los que no les gusta que se digan ciertas cosas sobre los pobres, sobre las consecuencias de la globalización, sobre la idolatría del dinero, sobre el mercado divinizado que se convierte en una verdadera esclavitud.

¿Qué le pareció el debate sobre el reciente Sínodo extraordinario sobre la familia?

 

Tal vez el enfoque de los medios no se concentró lo suficiente en los temas centrales. Incluso la “Relatio post disceptationem” atrajo solamente por dos o tres puntos relacionados con las personas homosexuales y con la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar. En cambio, en aquel texto había un enfoque pastoral riquísimo, y el Papa decidió que fuera la base de la discusión para el próximo Sínodo ordinario. En ese texto hay muchas cosas positivas, bellas. Mucha gente, desgraciadamente, ni siquiera lo leyó: hay 62 párrafos, si no me equivoco, pero solo vieron dos o tres puntos. En esas páginas hay una enorme riqueza pastoral, hay muchas sugerencias, hay un enfoque de conjunto sobre los problemas de las familias. Debemos reflexionar sobre esto: no solo sobre los sacramentos a los divorciados o sobre las personas homosexuales.

 

 

Dentro de tres meses se cumplirá el segundo año del Pontificado de Francisco. ¿Cómo perciben las Iglesias el enfoque de Papa Bergoglio?

 

 

Antes que nada, el pueblo de Dios está encantado frente al Papa: no era solo una luna de miel la de las primeras semanas o la de los primeros meses. La demostración radica en toda la gente que asiste a las audiencias generales. Segundo: muchísima gente en todo el mundo reza por el Papa. ¡Es algo extraordinario! En donde me encuentre, me piden: “Dígale al Santo Padre que estamos rezando por él”. Tercero: los gestos del Papa están recuperando a muchos católicos que se habían alejado de la Iglesia. Las confesiones están aumentando, la gente viene a confesarse y dice que lo hace porque le ha sorprendido el testimonio del Papa. He escuchado esto en España, Alemania, Italia, Francia e incluso en Noruega.

 

 

Pero aumentan también las resistencias, sobre todo internas…

 

Claro que hay resistencias. Aunque vivamos en el mundo de la ideología del pensamiento único, no quiere decir que todos piensen de la misma manera. Pero siempre hay que recordar, si tenemos la fe, que él es Pedro.

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