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“Los derechos del hombre son los derechos de Dios”

“Los derechos del hombre son los derechos de Dios”, afirmaba Juan Pablo II.

 CAMINEO.INFO.- Muchas voces se han oído en estos días pasados en que se ha recordado que el 10 de diciembre acontecía el 60º aniversario de la Declaración universal de los Derechos Humanos. Y es bueno que también los cristianos valoremos y nos felicitemos por aquel texto emblemático que expone una recopilación de los derechos de la persona humana, todavía por ampliar según dicen muchos, con derechos sociales y personales. Los creyentes fundamentamos estos derechos en la creación del hombre y la mujer “a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1,26), que en Cristo, han recibido por pura gracia una dignidad insuperable, divina. “Los derechos del hombre son los derechos de Dios”, afirmaba Juan Pablo II.

Pero quedan cuestiones pendientes, sobre todo la fundamentación de estos derechos y la aclaración de los deberes que se derivan, aspectos que no se pudieron tratar con toda la profundidad que habría sido necesaria porque no fue posible en aquel 1948. El filósofo cristiano Jacques Maritain, que participó en su redacción, siempre sufrió a causa de ello. Actualmente, con la distancia de sesenta años, nos conviene valorar por encima de todo el derecho a la vida de toda persona, especialmente la de los débiles y frágiles, y su dignidad inalienable -en la que se fundamentan todos los demás derechos-, sin dejar postergados otros aspectos como son el derecho a vivir dignamente (casa, alimentos, medio ambiente…) y el derecho a la libertad religiosa, que hoy continúa siendo tan conculcado.

Como concreción de este trabajo por la dignidad de la persona y por el respeto a los derechos humanos, Caritas ha puesto en marcha una campaña para los próximos dos años que nos interpela: “Una sociedad con valores, es una sociedad con futuro”. Nos ayudan a reflexionar y a actuar ante una sociedad en la que prima el individualismo, pues convendrá promover la comunión; ante la insolidaridad con que nos topamos cada día, nos hace falta mayor participación; ante el uniformismo, debemos procurar que se valore la diversidad; y en una cultura que promueve constantemente el egoísmo, conviene que se afiance la gratuidad. Y Caritas lo subraya diciendo que “estos valores forman parte de nuestra identidad, no sólo de Caritas, sino de la identidad como personas, como seres humanos. Tenemos un rostro capaz de generar vida, esperanza y amor. Un rostro que cuando lo mostramos nos vincula a otras personas como nosotros, y a acogerlas; que nos hace construir, buscar, mejorar, crecer, desarrollar; y no solamente para nuestra propia gratificación sino para los que forman parte de nuestro entorno más o menos próximo. Entonces es cuando salen a la luz nuestras “bondades”: la generosidad, la preocupación por el otro, la gratuidad, la aceptación de los demás tal como son y un largo etcétera de valores que nos dotan de humanidad.”

Cercana ya la Navidad, debemos no olvidarnos de los derechos de los pobres, de quienes están solos, de quienes nos necesitan. E intentar dar respuesta a las carencias que tiene hoy nuestra sociedad. También en el aspecto de los valores fundamentales imprescindibles para ser persona humana. Nos hará falta un plus de solidaridad este año, y una reflexión que nos lleve a la esperanza. Vale la pena amar, compartir, ayudar; y vale la pena divulgar un estilo de vida que imite al que Jesús predica en sus Bienaventuranzas (Mt. 5,1ss). El único estilo de vida que lleva a la felicidad plena. En la colecta de Navidad de nuestra comunidad parroquial, ¡seamos generosos y compartamos más y mejor los dones y valores vividos!

Monseñor Joan-Enric Vives i Sicilia, Obispo de Urgell
14-12-2008

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