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‘La personalidad de Francisco es el mensaje’

Como colofón a sus siete años como presidente de Israel, Simon Peres, recibe al Papa Francisco que define como «hombre de paz que supera las divisiones con su noble modestia».

Rozando los 91 años, está a punto de completar otra etapa del Tour que inició en 1948 pedaleando con el fundador del país, David Ben Gurion. El último mohicano deja la Presidencia tras borrar la mancha de su antecesor Moshe Katsav (en prisión por violación), consolidarse como «mejor embajador» de Israel y aglutinar por primera vez el cariño mayoritario de los suyos.

«La visita del Papa, que representa el espíritu de nuestra época, es muy importante. No creo que mañana mismo haya paz pero su llegada contribuirá al diálogo porque es respetado por todas las religiones y culturas», comenta Peres en una de sus últimas entrevistas antes de abandonar la sede en Jerusalén, adornada con banderas del Vaticano.

Tras conocer a Benedicto XVI y Juan Pablo II, estima: «La personalidad de Francisco es el mensaje. Cada Papa desarrolla un concepto de su liderazgo pero este Papa nos dice lo que hay que ser y no sólo lo que hay que hacer. Es un ejemplo personal».

Se rebela contra las últimas pintadas ofensivas de radicales judíos en iglesias. «Rompen el consenso en este país donde se enseña que cada religión debe respetar a las otras y a sus lugares santos. El Gobierno sigue comprometido a garantizar que todos tengan acceso seguro a su sinagoga, iglesia o mezquita», asegura.

‘Dos estados, la mejor solución’

Arquitecto de la central nuclear de Dimona, ministro de todas las carteras, jefe de Gobierno en dos ocasiones, Premio Nobel y visionario de una paz aún lejana con los palestinos, Peres no tira la toalla. «Nadie tiene mejor solución que la de los dos Estados», dice a EL MUNDO. Pese a su famoso optimismo, destila tristeza ante el enésimo fracaso del proceso. «Las negociaciones han llegado a una crisis pero no a su fin. La mayoría de las personas está harta de guerras», explica antes de denunciar el derramamiento de sangre en Siria.

Peres sale en defensa de su viejo amigo el palestino Abu Mazen, muy criticado por varios ministros: «En el Gobierno hay varias voces pero incluso cuando le criticaron el proceso de paz siguió. Conozco a Abu Mazen desde hace 30 años. Se opone al terrorismo y es un interlocutor para un acuerdo». ¿Lo es la coalición de Benjamin Netanyahu? «No hay Gobierno que pueda ignorar la realidad. Las diferencias no son tan grandes. El problema de estas negociaciones es que son públicas en lugar de discretas. Todo está en las portadas y los dirigentes se dirigen más a sus pueblos que a la otra parte», lamenta.

Preguntado por si hay un canal secreto, contesta: «Si lo hubiera, no se lo podría decir». Se enfrentó a Netanyahu al oponerse a un ataque contra las centrales nucleares iraníes pero coincide en criticar la alianza de Al Fatah y el islamista Hamas: «No puede haber una parte de los palestinos que promueve la paz y otra que aliente matar. No puedes poner agua y fuego en un mismo vaso. Si Hamas continúa siendo un grupo terrorista y contrario a la paz, ¿Cómo pueden unirse? A Arafat le dije: ‘Si tienes dos rifles, nunca no tendrás una nación’.

«Israel se retiró completamente de Gaza, ¿por qué aún nos atacan? Con casi dos millones de habitantes y mucha pobreza, ¿por qué gastan su dinero en misiles y túneles para llegar a nuestro territorio y matar?», pregunta.

El 10 de junio, el Parlamento votará su sucesor. Hacer balance en el caso de Peres es una temeridad porque nunca pone punto final. «Lo que importa son los logros del mañana. Los lamentos los dejo para la oposición. Intenté recoger el deseo de los israelíes y dar voz a sus éxitos. Promoví la ciencia. Como primer ministro nunca escuchaba la palabra sí y como presidente no escucho no. El liderazgo debe basarse en la buena voluntad y no en el poder».

‘La moneda es el conocimiento’

Peres rechazó la oferta de un año más en Presidencia: «Vivir aquí es como en una jaula de oro. Si te gusta el oro, quédate, Si quieres volar, déjalo. Yo quiero volar». «Mi voz será escuchada», avanza. Y revela su nuevo trabajo: «Intentar difundir High Tech en todo el mundo. La moneda no es dinero sino conocimiento. Apoyar a países pobres con dinero fue un error porque crea corrupción. Hay que ofrecer conocimientos y tecnología. Cuando Israel se creó, no tenía agua, tierra o petróleo. La realidad ha superado el sueño. La mayor contribución del pueblo judío al mundo es su insatisfacción que le lleva ser creativo».

«Si ves un joven con rifle y otro con Smartphone, ¿quién es más fuerte? El segundo», resume el nonagenario dirigente con ganas de ver al «joven» Papa y hablar de Jerusalén y Facebook