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La paz, que Dios Padre desea sembrar en el mundo, debe ser cultivada por nosotros.

Con la imagen de la siembra y el trabajo del cultivo, Francisco habló del tema de la paz, por la Jornada mundial de la paz del 1 de enero: “La paz, que Dios Padre desea sembrar en el mundo, debe ser cultivada por nosotros”. Pero aclaró que esta paz que Dios Padre desea sembrar en el mundo no solo debe ser cultivada, sino también “conquistada”, para referirse a la lucha interior espiritual que hay en cada corazón humano entre la indiferencia y la atención al prójimo.

Reflexionando sobre la Bendición bíblica que la Iglesia lee el 1 de enero, en la solemnidad de Santa María Madre de Dios, Francisco expresó: «La bendición bíblica continúa así: “El Señor te conceda paz” (v. 26). Hoy celebramos la Jornada Mundial de la Paz, que tiene por tema: “Vence la indiferencia y conquista la paz”. La paz, que Dios Padre desea sembrar en el mundo, debe ser cultivada por nosotros. Pero no sólo, debe ser también “conquistada”. Esto implica una verdadera lucha, una lucha espiritual que tiene lugar en nuestro corazón. Porque enemiga de la paz no es sólo la guerra, sino también la indiferencia, que nos hace pensar sólo en solo en nosotros mismos para crear muros, sospechas, miedos y cerrazones. Estas cosas son enemigas de la paz. … a veces tenemos tantas noticias, que nos distraemos de la realidad, del hermano y de la hermana que necesitan de nosotros. Comencemos a abrir el corazón, despertando la atención hacia el prójimo, a quien es más cercano. Este es el camino para la conquista de la paz. Nos ayude en esto la reina de la Paz, la Madre de Dios, de quien hoy celebramos la solemnidad».

 

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