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¿LA MUJER EN EL ENTORNO ECLESIAL?

Fruto de los trabajos realizados por la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio de la Cultura el Papa Francisco ha revolucionado, una vez más, la estructura del Vaticano.

Todo hace suponer que el Santo Padre hará una apuesta por encajar la “cultura femenina” en lo que podríamos denominar la “Nueva Iglesia Católica”.

El éxito de esta acción, sin precedentes, dependerá muy mucho de la capacidad de asimilación de las altas esferas eclesiales del mundo entero.

Sería muy negativo que esta oportunidad no fuera tenida en cuenta. Nadie debe poner en tela de juicio el enorme potencial que la inclusión de la mujer puede representar en la “Iglesia de la Virgen María”.

El Papa Francisco ha utilizado una reflexión contundente para pensar que hay espacios para la mujer en la Iglesia Católica:”Todas las instituciones, incluida la comunidad eclesial, están llamadas a garantizar la libertad de elección para las mujeres, para que tengan la posibilidad de asumir responsabilidades sociales y eclesiales de forma armónica con la vida familiar”. Me gustaría añadir que la comunidad eclesial debe saber aprovechar el potencial que la mujer puede aportar con la gracia del Espíritu Santo y de la Virgen María.

No cabe ninguna duda de la capacidad de la mujer en otras instituciones sociales, incluso empresariales, nadie cuestiona la diferencia de sexo a la hora de confiar importantes retos con alta responsabilidad.

El papel de la mujer en la comunidad eclesial es actualmente lateral y eso la hace sentirse huésped y apartada de la plena participación de la vida social y eclesial. Dice el Papa: “La Iglesia es mujer, la Iglesia, no el Iglesia”.

Preocupa a SS el ¿cómo hacer esta inclusión? Y hay múltiples razones para ser prudente al mismo tiempo que valiente. Hay cuestiones ideológicas a vencer y no son de puro trámite. También hay vivencias muy ricas que animan al optimismo y a convencernos que no todas las barreras han de ser de corte biológico.

Desde mi humilde punto de vista esta situación requiere una enorme habilidad en el planteamiento del cómo y no en el porqué.

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