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Guía para el turista, recomendada por el Vaticano.

La ha redactado el Consejo Pontificio de la Pastoral para los Migrantes y los Itinerantes presidido por el cardenal Antonio Maria Vegliò. La Jornada Mundial del Turismo será celebrada el próximo 27 de septiembre.

En espera del evento, presentamos el manual para el turista para que el viaje se transforme en una “experiencia de vida”, como diría Vegliò. A continuación 8 reglas del Vaticano a tener en cuenta para un turismo eco-compatible.

1. Contacto con la diversidad

Quien se dirige a países diversos del propio, lo hace con gran deseo, más o menos consciente, de despertar la parte más recóndita de sí mismo a través del encuentro, el compartir y la confrontación. El turista está siempre en búsqueda de un contacto directo con lo diferente en su forma más extraordinaria.

2. Ciudadano del mundo

Se ha ya debilitado el concepto clásico de “turista” mientras que se ha reforzado el de “viajero”, o aquel que no se limita a visitar un lugar, sino que, de alguna manera, se vuelve parte integrante. Ha nacido el “ciudadano del mundo”.

3. Sentido cívico

Si es bien acogido, el turismo de masa puede transformarse en una importante fuente de bienestar y desarrollo sostenible para todo el planeta. La globalización del turismo lleva, además, al nacimiento de un sentido cívico individual y colectivo.

4. Empresas y bien común

Las empresas del sector son las primeras que se tienen que comprometer en la realización del bien común. La responsabilidad de los negocios es grande, incluso en el ámbito turístico, y para lograr aprovechar la enorme cantidad de oportunidades es necesario que sean conscientes.

5. Negocio sostenible

Los turistas no se pueden reducir sólo a una estadística o una fuente de ingresos. Es necesario poner en acción formas de negocios turísticos estudiados con y para las personas, invirtiendo en el individuo y la sostenibilidad a fin de proporcionar también oportunidades laborales en el respeto de la casa común.

6. Retos globalizados

En el ámbito turístico, las autoridades civiles de los diversos países deben pensar en estrategias compartidas para crear retos socioeconómicos globalizados a favor de las comunidades locales y los viajeros, para explotar positivamente las oportunidades proporcionadas que emergen de la interacción con los turistas.

7. Evangelio y turismo

El turismo representa una oportunidad también para la misión evangelizadora de la Iglesia. Es importante, en primer lugar, que acompañe a los católicos con propuestas litúrgicas y formativas. Debe también iluminar a quien, en la experiencia del Evangelio, abre su corazón y se cuestiona, llevando a cabo, de esta manera, un verdadero primer anuncio del Evangelio.

8. Encuentro auténtico con Dios

Es indispensable que la Iglesia salga y se acerque a los viajeros para ofrecer una respuesta adecuada e individual a su búsqueda interior. Abriendo el corazón al otro, la Iglesia hace posible un encuentro más auténtico con Dios. Con esta finalidad se debería profundizar la acogida por parte de las comunidades parroquiales y la formación religiosa del personal turístico.

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