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Francisco en el mismo coche que utilizó san Juan Pablo II en 1988,

El papa Francisco llegó este sábado, a las 08:30 horas locales, al Hospital General Pediátrico “Niños de Acosta Ñu” que está en la localidad de San Lorenzo, a bordo de un Peugeot blanco, el mismo que utilizó san Juan Pablo II en 1988, que lo trasladó desde la Nunciatura Apostólica ubicada en Asunción. Los numerosos fieles congregados por las calles tuvieron la oportunidad de saludar al Santo Padre durante ese trayecto, ya que el vehículo papal tenía las ventanillas transparentes.

En la entrada del centro médico, un grupo de niños lo esperaba con pancartas y otra muestras de cariño. Los vecinos adornaron también sus casas con pasacalles, globos y banderas tricolores paraguayas y del Estado del Vaticano.

El Pontífice visitó las salas de internados donde se encuentran cerca de 90 pacientes, el Departamento de Hemato-Oncología y el área de Urgencias. Además mantuvo un encuentro con cuatro niñas que fueron transplantadas de corazón, sus respectivas familias y algunos médicos. La visita dentro del hospital fue privada.

A la salida, el Papa se dirigió de forma improvisada a los padres de los niños y niñas enfermos, a quienes aseguró sus oraciones, al tiempo que pidió por la pronta recuperación de los pequeños y la fortaleza de sus progenitores.

“Este es un hospital donde muchos chicos sufren, y yo quiero decirle a ustedes mamás y papás, que rezo por ustedes y rezo por sus hijos, para que la Virgen esté muy cerca de ustedes, para que Jesús le dé la salud a sus hijos y para que ustedes tengan esa fuerza y esa constancia que solamente tienen las madres y los padres”, señaló.

Durante su intervención, Francisco destacó que para Jesús un niño es muy importante, tanto que a los adultos les dice que en su corazón deben hacerse como esos pequeños para llegar al Reino de los Cielos. “Es tan importante un niño en la vida”, dijo.

En este sentido, el Santo Padre resaltó y agradeció la labor de los médicos, las enfermeras, los empleados y de todos los que luchan y se sacrifican por la salud de los niños. Asimismo, agradeció el trabajo de acompañamiento del capellán en el lugar. Y concluyó afirmando que “eso es lo que Jesús quiere de nosotros, que seamos sencillos como este niño”. “Los chicos son simples, son alegres”, enfatizó.

Tras su afectuoso saludo, el Pontífice invitó a los presentes a rezar un Ave María a la Virgen de Caacupé. Algunos niños aprovecharon para entregarle una sorpresa: la ‘maleta de la esperanza’, que contiene cartas y dibujos dedicados al papa Francisco.

En uno de los accesos al hospital se instaló una placa conmemorativa de la visita. En la misma se lee una frase que el Santo Padre pronunció durante el rezo de su primer Ángelus: “Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo”.

El director del centro asistencial, el doctro Pío Alfieri, explicó a los medios de comunicación locales que eligieron esa frase porque coincide con la función y la dinámica con la que trabajan cada día en el hospital pediátrico. Al finalizar su encuentro, el Pontífice se dirigió a Caacupé, donde celebrará la Santa Misa en la explanada del santuario.

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