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“Esclavitud moderna y cambio climático, el compromiso de las grandes ciudades”

La llamada economía global se está convirtiendo en el aliado principal del trafico ilícito de personas, lo que en el Vaticano se conoce como el problema de  “trata”  y que recientemente se ha tratado con, más voluntad que eficacia, en el  Encuentro organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias sobre “Esclavitud moderna y cambio climático, el compromiso de las grandes ciudades”.

70 alcaldes de varias ciudades del mundo se han dado cita para, durante dos días, debatir un problema que todos los intervinientes han coincidido en diagnosticar por un igual. Es por ello que se ha confeccionado una declaración  que el Papa Francisco ha firmado, como un compromiso a cumplir, con la esperanza de que esta iniciativa:  “haga mucho bien a la humanidad”

Los actores principales de esta maliciosa actividad se están lucrando a niveles similares a los de la droga y el tráfico de armas. Todo el mundo conoce los enormes esfuerzos que los gobiernos dedican al control de estas actividades ilícitas así como el poder que estos sectores están alcanzando a muy altos niveles.

El poder de estas organizaciones es cada vez mayor y, todo hace pensar, que compran voluntades incrementando la corrupción de las instituciones cada vez menos democráticas, por esta y otras razones.

Al frente del drama de la droga, la trata, el tráfico de armas y ahora el cambio climático, están personas que presentan una patología como mínimo significativa, “no se sacian de atesorar riquezas manchadas con sangre”.

Parecen personas normales, con posición social elevada, graduados, padres de familia, incluso algunos se autocalifican, filantropos. ¿Qué hacer?   La respuesta no puede ser otra que ¡rezar¡

Estamos ante un problema que, deja de serlo por el hecho de no tener solución. Son personas que han perdido su humanismo cívico. Son personas que solo se aman así mismo. Por ello solo buscan su propio bien despreciando el bien común de todos nosotros. Es sin duda, una enorme manifestación de anti amor. Mientras que las personas capaces de amar, perdonar y darse, son realmente felices; demostrado está que, las que no saben amar, están amargados y no se sacian más que con su propia debilidad y alto engaño. Este perfil humano, jamás se ha planteado crecer como persona y su dios es la materia, la que no distingue el bien del mal. Son personas que no se plantean que que van a hacer sea malo. Para ellos no hay distinción, no se lo plantean por que no tienen formación suficiente para saber donde puede estar el mal ni el efecto que sus actos puedan representar en personas que jamás conocerán.

Los gobiernos se empeñan en resolver una alarma social con, represiones, cárceles, leyes etc. sin darse cuenta que esto no sensibiliza a estos perfiles especiales. La solución pasaría por el que nunca deberían haberse desarrollado estos personajes desposeídos de los mínimos principios éticos y morales. Como esto es imposible, solo nos queda, prestar atención a las nuevas generaciones. El objetivo debe ser conseguir que los jóvenes crezcan y se puedan educar excluyendo a estos seres como sus ídolos, más bien todo lo contario, personas a no ser jamás imitadas. Los nuevos ídolos deberían ser personas capaces de hacer y pensar en actuar correctamente.

Termino con dos citas:

  1. Tocqueville, advertía que el fundamento de la sociedad democrática estriba en el estado moral e intelectual de un pueblo.
  2. A.Llano, dice, la democracia no puede florecer si se considera que es el régimen de la incertidumbre, la organización de la sociedad que permite “vivir sin valores”
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