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El gran poder de mediación de los Papas

El papel decisivo de Francisco en el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos pone de relieve la capacidad de intermediación que ha tenido el Papado en la resolución de conflictos a lo largo de la historia.

«El Papado ha estado por encima de los grupos de poder territoriales. En otras religiones no existe una autoridad central como el Papado a la que se confiere la posibilidad de recurrir a él ante un conflicto», explica a ABC Pablo Pérez López, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Navarra.

Desde la Edad Media la Iglesia ha intervenido para limitar la violencia entre los territorios. Además, el Vaticano fue el primer Estado en organizar una representación del Papado en otros países a través de los nuncios pontificios. Por eso es «decana del cuerpo diplomático en cada país», explica el catedrático. Esta iniciativa demuestra «la costumbre de la Iglesia de utilizar el diálogo para para resolver los problemas», añade.

Por eso no es extraño que en medio de los conflictos, el Papado se haya convertido en «la última instancia de relación entre los países». «Existe una especie de superación de los nacionalismos por un bien moral supremo. Además la Iglesia no representa un poder político si no un poder simbólico lo que hace que su poder de mediación sea muy grande», apunta el profesor.

Caída del muro de Berlín
Los conflictos internacionales en los que ha intervenido el Papado son muchos. Entre los más recientes se encuentra la caída del muro de Berlín en 1989. Juan Pablo II, con su magisterio sobre la libertad religiosa, y acompañando los procesos que se habían puesto en marcha en su Polonia con el nacimiento del primer sindicato libre en un país comunista, contribuyó a la caída de los sistemas totalitarios.

El propio líder soviético–ruso Gorbachov reconoció públicamente que la intervención de Juan Pablo II fue decisiva en los acontecimientos que culminaron, en 1989, con el derribo del muro de Berlín y con todo el sistema comunista en Europa.

Canal de Beagle
La otra disputa en la que fue necesario la intervención del Papado fue el conflicto que mantuvo a Argentina y Chile al borde de una guerra durante 1978 y 1979, por el canal de Beagle, un litigio limítrofe que consistía en la disputa por la traza oriental del canal y cuya islas fueron motivo de discusión. El «laudo arbitral» pronunciado en 1977 otorgó aguas navegables en el canal Beagle a ambos países y la mayor parte de las islas y de los derechos oceánicos generados por ellas a Chile, pero el gobierno militar argentino a manos de Jorge Rafael Videla rechazó el fallo.

El conflicto llegó a su punto álgido en diciembre de 1978 cuando las Fuerzas Armadas argentinas se dispusieron a ocupar las islas en disputa, pero la intervención del Papa Juan Pablo II evitó la guerra y condujo una mediación que llevó a la firma del Tratado de Paz y Amistad el 29 de noviembre de 1984, que solucionó el conflicto tras más de dos tercios de siglo de disputa.

Nazismo
El Papado también tendió puentes a los judíos durante el régimen nazi. El Papa Pío XI fue de gran ayuda para los judíos perseguidos en los países ocupados por Hitler. Se estima que la Santa Sede, los nuncios y la Iglesia católica salvaron de la muerte de 740.000 a 850.000 judíos. Pío XI además preparó la encíclica «Con ardiente preocupación» en la que condenaba la ideología racista y pagana del Tercer Reich.

El Vaticano abrió en septiembre de 2006 a los investigadores los archivos de Pío XI en cuyo Pontificado (1922-1939) se produjeron la Guerra Civil española, la resistencia de la Iglesia al nazismo y el prólogo a la Segunda Guerra Mundial.

Fuente: ABC.ES

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