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El Cristo de El Pardo

El Cristo yacente de El Pardo o Cristo de El Pardo es una talla de madera policromada por Gregorio Fernández(1576-1636).
Se trata de una es una escultura barroca de principios del siglo XVII, Esta ubicado en El Convento de Nuestra Señora de los Ángeles (conocido popularmente como Convento del Cristo de El Pardo). Situado en lo alto de una colina y rodeado de pinares y encinares bellísimos.
El acceso a este lugar sagrado se hace por el atractivo barrio de El Pardo. El convento tiene un gran valor histórico y artístico muy bien regido por la Orden Capuchina.
El lugar dedicado a la imagen del Cristo invita al respeto, a la meditación y lo que es más importante a encontrar a Cristo que con su expresión dolorida nos recuerda su enorme ternura hacia nosotros, sus hijos. Permanecer un rato en oración es una sensación que merece la pena vivirla. Su rostro y su postura, yacente invitan a pedirle una gracia con la seguridad de que te la va a conceder.
Todos los viernes santos a las 20 horas se organiza una procesión muy profunda. Salida de la imagen del Cristo Yacente acompañado de la Guardia Real hasta la parroquia donde se unen con el nazareno y la Virgen Dolorosa.

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El Museo del Prado describe su obra como «un fuerte realismo en la ejecución de los músculos, el cabello, el rostro y las manos, con una extraordinaria elegancia en la colocación». «Al Cristo se le ha quitado la corona de espinas y aún no se le ha cubierto con el sudario. Los ojos no están del todo cerrados y la herida del costado aparece muy marcada». El yacente es objeto de veneración especial en Semana Santa, y como representación literal del cuerpo de Cristo se asocia al culto de adoración de la Eucaristía

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La Guerra Civil no fue la primera vez que la imagen tuvo que salir del monasterio capuchino. Los monjes tuvieron que abandonarlo durante la desamortización de Mendizábal, en el s. XIX; aunque Isabel II no estuvo dispuesta a dejar la talla a su suerte y la trajo consigo a la capital, donde permaneció en diferentes iglesias y conventos, antes de volver al monte a finales del siglo. En 1998, Don Juan Carlos y Doña Sofía acudieron a conmemorar el centenario de la restauración de la talla del Cristo yacente de El Pardo, el Rey de Reyes.

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