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Don Carlos, si sigue así lo va a tener complicado

No quisiera repetir con mi arzobispo lo que sus amigos repetían día tras día con su antecesor. O, mejor dicho, contra él. No tengo respecto a Don Carlos Osoro ningún resentimiento personal. Es más, las contadísimas ocasiones en las que tuve una relación con él, creo que fueron tres, aunque muy breves fueron muy gratas. Dos afectuosos abrazos en público y una conversación telefónica de la que guardo muy buen recuerdo. No tengo pues ninguna afrenta que vindicar y todavía menos aspiraciones de medro que pretender. Soy en mi proceder absolutamente libre. Y creo que bien puedo decir con la canción a figuras, figurillas o figurantes de la Iglesia: Na te debo, na te pido…  Mi deuda, infinita, es sólo con Dios Nuestro Señor. Que murió por mis pecados.

Claro que tengo deudas con muchos hermanos en la fe. Con quienes me dan los sacramentos y con quienes me hacen sentir, con sus afectos, la fraternidad de ser hijos del mismo Padre. Y, por supuesto, con quienes me dan ejemplo de entrega y fidelidad a Dios. Ejemplo que seré muy rácano en imitar pero que me llega al alma y me hace bien. Pero todo eso es muy general, muy omnicomprensivo y hasta si se quiere algo abrazafarolas. Los católicos en su inmensísima mayoría, y creo que incluso me quedo corto en la cuantificación, no conocen de nada a sus obispos. Cosa que no está bien. Ni para los católicos ni para sus obispos. Lo de tener cerca a un sucesor de los Apóstoles a quienes sus hijos en la fe, no voy a decir que no hayan tocado nunca sino incluso que no hayan visto nunca salvo alguna vez en televisión, con muy contadas excepciones, indican algo que no es para felicitarse. Y si además viven en la más absoluta ignorancia de esa persona, igual que si no existiera, pues peor. Porque se pierden algo que es constitutivo de la Iglesia. La sucesión apostólica pero no para ocupar un cargo sin contenido sino para darnos, con el buen olor de Cristo, el de oveja para quien lo quiera, los sacramentos, el amor y la salvación eterna. Que para eso están los obispos.

Personalmente creo que soy un privilegiado en conocer a sucesores de los Apóstoles. Y entre los que me han tocado hay de todo, como en botica. Lejos de mí pensar que, con tan altísimo cometido sobre sus personas, todos son un anticipo de la corte celestial. Judas fue uno de los primeros. Como para no olvidarlo. Y esa consideración tranquiliza mucho. ¿Si al mismo Cristo le salió un Judas, qué no podrá salirles de un Pío. un Benedicto o un Francisco?  Y hasta en ocasiones también cabe pensar que les ha salido lo que se han buscado, o lo que no han cuidado en buscar. Porque los Papas se equivocan. A nada bueno conduce la estupidísima posición de algunos de canonizar todo cuanto los Papas dicen o hacen. Porque simplemente el paso de los días echa por tierra tan absurda papolatría. El cretinismo humano es capaz de alcanzar cimas que incluso se consideraban inalcanzables. ¿Hay quién piensa que los Papas orinan agua bendita? Pues allá ellos. Y si se quieren traer de esa agua, como si fuera de Lourdes, para darse un buche cada mañana no voy a ser yo quien se lo reproche. Allá ellos con sus gustos. Pero yo, no. Ni probarla.

Bendito el que viene en nombre del Señor. No en nombre de Francisco, de Benedicto, de Pablo o de Juan. Pues de eso dependerá, Don Carlos, que usted sea bendito o no. De sus fieles y, sobre todo, porque es lo que importa, de Dios. Apenas ha rebasado el mes al frente de la archidiócesis de Madrid. Y en tan poco tiempo ha querido señalarse de modo notorio. Con filias y fobias ostensibles y hasta “ostentóreas”. Lo del Foro de curas ha sido en mi opinión una vergüenza que quiero atribuir más a su congénito populismo que a sus convicciones. Porque si éstas fueran tales, qué el Señor nos libre cuanto antes de su presencia al frente de la Iglesia de Madrid. Ahora ya nadie se chupa el dedo ni traga sapos y culebras. Por una poderosísima razón: porque no nos da la gana. Y eso se lo decimos al arzobispo y a quien haga falta. Hoy leo que alguien se lo dice. Aquí lo dejo para mis lectores:

http://infovaticana.com/blog/cristo-era-sabio/2014/12/14/las-horribles-amistades-de-osoro/

Yo, Don Carlos, no me voy a sentir huérfano de sus amores episcopales porque nunca los experimenté. Agradecí algunas muestras educadas pero con ese agradecimiento con el que se recibe la sonrisa de un vecino en los buenos días del ascensor. Al que tampoco cabe pedir más. Ahora es mi arzobispo. No tengo la menor duda en ello. Siempre consideré como tal a quien lo fuera en su día, Don Vicente Enrique y Tarancón. Y se me ha ocurrido algo que creo que tampoco tengo, o debo,  que ocultar. Me parece que tenía una dignidad y una categoría personal muy notables. Con defectos, todos los tenemos, tengo por quien fuera bastantes años mi arzobispo, un respeto. Que quisiera no perderle a usted. Lo de ir a visitar al Foro de la vergüenza y de la antieclesialidad, , deshaciéndose cual mantequilla en el verano de Madrid fuera del frigorífico, fue muy duro.  Como siga con perroflautadas semejantes le van a dar hasta en el carnet de identidad. Qué ahora ya se ha perdido el respeto incluso a lo respetable. Ya me dirá usted el que cabe al perroflautismo.

Ya ve que le ponen a caldo en algunos sitios. Piense, Don Carlos, si es buen modo de entrar. Me dicen que va llorando por todas las esquinas por lo mal que le han recibido en Madrid.  Y que incluso ha llorado en las esquinas vaticanas. Pues le diría como dicen que la madre de Boabdil apostrofó a su hijo.  No llores como mujer lo que no has sabido ganarte como obispo. Que aquí ya canta las cuarenta cualquiera que las lleve. Y en bastos si son esos. Tiene usted, le han regalado, una diócesis bombón. De lo mejor de España. Es muy posible que bastante por encima de sus capacidades personales. Pues entre en ella con amor y temblor. Y con respeto a lo que se deba respetar. Que no es poco. Porque a patadas en los cataplines es muy mal sistema. Pues hay quien no se deja y replica en el mismo sitio. Y los tantas veces inexistentes cataplines episcopales terminan doliendo cuando reciben la patada.

No voy a llevarle, Don Carlos, la relación de sus desaciertos. El del Foro de Curas ha sido memorable. Y por varios motivos. El primero por su inmersión en la antiIglesia. Porque eso es antiIglesia y si quiere decirnos que eso es la verdadera Iglesia, que usted acaba de descubrir ya mismo porque hasta que le nombraron arzobispo de Madrid parecía tener otras ideas, pues no lo va a tener fácil. Como si mañana el líder de Podemos pretendiera justificarnos su incorporación a un partido neonazi. Pero puede estar seguro de que otros se la llevarán. Y la publicarán. Y no quedará usted en buen lugar. Disfrute la designación que ha hecho el Santo Padre de su persona para Madrid. Disimule, si quiere, fervores conservadores de antaño. Pero tampoco se pase en el incienso no ya del olor de oveja sino incluso de las deposiciones de las ovejas. Porque queda usted fatal. No sólo se lo van a señalar sino que le van a crucificar. Y no van a faltar los motivos. Que para techos de cristal, los suyos. Bastante frágiles. Evite que cabreados por su pase al enemigo, se dediquen a apedrearlos. Porque seguro que se los iban a romper.

Se afirma que una imagen dice más que mil palabras. No lo niego. Pero a veces resulta tan pelota que el éxtasis resulta grotesco y no merece la menor credibilidad. Porque tampoco debe abusar uno de sus éxtasis. Si fueran verdaderos, que serían preocupantes y nuevos en el misticismo , pues para guardarlos en la intimidad del alma y comentarlos, como mucho, con el director espiritual. Y si no lo fueren, pues líbrenos, señor arzobispo, de semejantes apariencias de visiones beatíficas. Como la de la fotografía. En mi opinión, verdaderamente ridícula.

Don Carlos: es muy posible que vayan a por usted. Pero reconozca que motivos los ha dado sobrados. Y empieza a recoger la cosecha. En mi no tiene usted un enemigo pero le advierto que soy sumamente celoso de mis narices. Y me irrita que me las toque nadie salvo mi mujer. Aunque tampoco me agrade pero ella lo tiene por contrato. Pues usted, no. Y lo del Foro de Curas es una tocata impresentable y además sin fuga. Y desgraciadamente hay más. Cortés por ejemplo. Pues usted verá. Si su programa, tan poco académico, es Foro de Curas, Cortés, amistades que le parecerán bastantes pero que serían impresentables  en el caso de que fueran únicas y antirrouquismo militante como programa pastoral. lo lleva usted claro.

Con Cortés no puede estar usted si tiene un mínimo de dignidad episcopal, lo del Foro de Curas ha irritado a la inmensa mayoría de excelentes o al menos dignos sacerdotes que tiene en su presbiterio, en amistades particulares no voy a entrar, le reconozco el derecho a tener las que quiera y no me siento dolido por no estar yo entre ellas, pero tampoco puede lamentarse de que se las señalen siendo tan evidentes. Y del antirrouquismo se debería usted alejar por un mínimo de elegancia personal. Tiene usted diez años muy escasos para opacar la labor del cardenal gallego con la suya. Estos son mis poderes, debería ser el final de su pontificado. Y Dios quiera, me alegraría muchísimo, que ese balance superara con creces el que dejó el arzobispo Rouco Varela. Pero obras son amores y no mezquindades de almas alicortas. No lo tiene usted fácil como demoledor. Igual quedaba como Cagancho en Almagro. Puede intentar ser un buen continuador y, Dios lo quisiera, un superador de los logros rouquistas. Pero si se le ocurre venir como demoledor para en cinco años, los que tiene de vida, más un par de ellos que puedan caerle de prórroga, montar una sustitución del pontificado madrileño del cardenal Rouco es que es más tonto que Pichote.

A usted, lo quiera o no, pero los hechos son como son, le ha tocado un papel desairado. Como a Don Francisco Álvarez cuando sucedió en Toledo a Don Marcelo González Martín. Llegaba muy opacado por la figura de su antecesor, ante la que no era nada, y, sin duda con valores propios, que los tenía, no pasó de un quiero y no puedo. Me temo que con Don Carlos vaya a ocurrir lo mismo en Madrid. Con las correcciones que procedan a causa de las distintas personalidades. Personalmente pienso que Don Marcelo superaba notablemente a Rouco y Don Francisco algo a Don Carlos. Noticias que me llegan de Valencia, dicen que Don Antonio Cañizares, que tampoco es como para echar cohetes, se está haciendo sobradamente, creo que todavía es muy pronto como para echar campanas a vuelo, con la archidiócesis que hasta ayer fue de Don Carlos.

Me da la impresión de que hay ya mucha escopeta con el punto de mira en Don Carlos. Pues como para que se lo piense. La entrada no ha sido buena. Puede, sin duda, corregirla. Mucho o por lo meno bastante. Él verá. Pero, con toda seguridad se lo digo, otra como la del Foro de Curas de Madrid para algunos, entre los que me encuentro, sería difícilmente asumible. Sin que por ello negáramos su jurisdicción. Aunque la lamentásemos muchísimo. Y se oirán nuestros lamentos. Los de esta cigüeña incluso por toda la Conferencia Episcopal. Que ese obispo que dice que nunca me lee es mentirosillo. Y luego se dedica a la caza de brujas para saber quién es mi informador.

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Fuente: FF de la Cigoña en Bolgs Infovaticana

 

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