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Detrás de la guerra hay juegos políticos sucios

Louis Raphael I: nuestra Iglesia corre el riesgo de desaparecer. Y no es culpa solamente de los yihadistas

Gianni Valente
Roma

«Si no nos ayuda el Señor, para nosotros no habrá futuro». Se advierte el sufrimiento y la preocupación en el Patriarca de Babilonia de los caldeos, Louis Raphael I. La preocupación del pastor que ve a su rebaño en peligro. El sufrimiento del hijo de la Iglesia caldea que ve correr dirigirse hacia la desintegración una larga historia cristiana, la que bañó durante milenios las tierras que se encuentran entre dos ríos de Mesopotamia. Y lo que lo angustia no es solamente la crueldad de los yihadistas del Estado Islámico (EI).

 

Frente a los sufrimientos de su pueblo, ¿qué es lo que se puede hacer? Ahora, ¿cuál es su tarea?

 

Lo primero es consolar a quien sufre y tiene miedo, ayudar a todos y, sobre todo, animar a la gente a perseverar y permanecer firmes en su fe y en su tierra. A que no se vayan. A permanecer. Los que quieran, calaro. No se trata de forzar a nadie. Pero es nuestro deber orientar a las personas con la mirada que nos sugiere el Evangelio. Los que se van, deben saber que el Occidente no es la tierra prometida, ni mucho menos el Paraíso.

 

Pero son muchos los que quieren espapar…

 

El momento que estamos viviendo es también una prueba. Cada uno de nosotros ha sido llamado a ver dentro de su corazón, y podemos descubrir que el consuelo del Señor es la única fuerza y el único tesoro. Lo más importante para nosotros. Pero muchos son víctimas de este frenesí de la huída. No logran ni siquiera reflexionar sobre lo que está sucediendo verdaderamente en sus vidas. Buscan un futuro. Pero la esperanza de un futuro mejor, para quienes tiene nel don de la fe, no puede reducirse solamente a la búsqueda de una vida más cómoda.

 

Sin embargo, un obispo en los Estados Unidos está tratando (incluso con la ayuda de la Casa Blanca) de organizar la mudanza a aquel país de decenas de miles de cladeos…

 

Ese obispo piensa, seguramente, “a la gringa”, pero no parece pensar ni actuar según el Evangelio. Y luego, vive fuera de la situación en la que estamos nosotros. En Estados Unidos pusieron cestas con las peticiones de asilo en el altar, durante la misa. Como si hubiera que invocar la bendición de Dios sobre la migración de miles de cristianos iraquíes a los Estados Unidos. Una escena rara, que solamente confunde más la fe de muchos. Desgraciadamente, algunos eclesiásticos se han convertido en hombres de negocios, en lugar de seguir siendo pastores de almas. Razonan en términos de negocio y no de pastoral evangélica, incluso en relación con sus fieles. Para algunos, se trata solamente de números con los que abultar la lista de los bautizados que caen bajo su jurisdicción. Hacen que pasen de una situación fea a otra que, a la larga, podría resultar más miserable. Abandonados a sí mismos, sin ua adecuada guía pastoral.

 

¿Qué quisiera decir a los que quieren huir?

 

Lo repito: cada cristiano, en su consciencia, debe pensar en cuál futuro quiere. Tratar de sentir el amor de Dios en esta situación. Preguntarse que le está pidiendo el Señor en este momento. Y, tal vez, darse cuenta de que nosotros tenemos un futuro aquí, en esta tierra golpeada y bendita. Todo el país representa nuestra misión. El presidente kurdo Barzani, cuando vino a vernos con Hollande, nos dijo: “Ustedes tienen que tener paciencia. Tienen que quedarse. Tienen que aprender de nosotros los kurdos, que hemos sufrido pero ahora tenemos nuestros derechos. Tomar lecciones de perseverancia”. A nosotros, los cristianos, también nos podría hacer bien.

 

Mientras tanto, grupos de cristianos establecidos en los Estados Unidos buscan, y dicen encontrar, seguidores en los campos de prófugos. Incluso entre los no cristianos…

 

Es un problema. Una cosa inmoral. Se aprovechan de las dificultades y de los sufrimientos de un pueblo. También ellos piensan en términos de negocio, como ejecutivos de la religión que buscan clientes.

 

También han surgido grupos armados que se presentan como “milicias cristianas” para luchar contra los yihadistas del Estado Islámico. ¿Qué piensa al respecto?

 

Siempre he dicho a los políticos (incluso cristianos) que me lo preguntan: si algunos cristianos quieren participar en la defensa o en la lucha para liberar tierras conquistadas por los yihadistas, que entren al ejército kurdo o en el ejército nacional iraquí. Crear “milicias cristianas”, que tienen connotaciones étnico-religiosas, es una locura y un suicidio, además de ser ilegal.

 

Los Estados Unidos han emprendido una intervención armada con la “coalición”. En Irak ya se ha visto una situación parecida…

Todo esto me parece un jeugo geopolítico sucio. Bombardear a estos yihadistas no hará que desaparezcan. Y existe el peligro de matar a muchos inocentes. Se destruyen infraestructuras y quedarán destruidas. Los estadounidenses ya lo hicieron: destruyeron el país y no lo reconstruyeron. Lo más grave es que ahora todos están repitiendo que la guerra durará años. Se trata de un doble mensaje, muy peligroso. Dicen a los yihadistas: “Tranquilos, tienen tiempo para organizarse con calma, para buscar más dinero, enrolar a más milicianos”. A los demás, al pueblo de los refugiados, dicen: “Esto va a durar años, el futuro, para ustedes, solo es posible en otro sitio, lejos de sus casas. Mejor váyanse, si pueden”. Si quisieran de verdad acabar con estos grupos extremistas, tendrían que trabajar en la educación y en la formación, con programas que verdaderamente hagan percibir la falsedad y la monstruosidad de esa ideología sanguinaria.

 

Y en Occidente hay incluso queines han tratado de esgrimir nuevamente el estereotipo del enfrentamiento de civilizaciones y de los musulmanes enemigos de la civilización occidental…

 

La verdad es que Occidente no tiene más motivos, además de los propios intereses económicos y de poder. Incluso esta entidad que se hace llamar Estado Islámico se alimentó durante años con dinero y armas que provenían de los países llamados “amigos” occidentales. Con los servicios secretos, si quisieran, podrían saber cualquier cosa sobre cada uno de nosotros. ¿Cómo es posible que no sepan por dónde pasan las armas, o a quiénes vende nel petróleo? Los Estados Unidos solo se han movido cuando decapitaron a dos pobres estadounidenses. Y todos los demás (sirios, iraquíes, cristianos, musulmanes) que han sido degollados hasta ahora?

 

¿Hay algo que mantenga su esperanza en esta situación?

 

La semana pasada, en Baghdad, nosotros los sacerdotes hicimos juntos nuestros ejercicios espirituales. Nuestros sacerdotes hacen milagros, a pesar de esta situación: liturgias, catecismos, actividades sociales y de caridad, teatro… Muchas cosas hermosas. A esto nos llama hoy el Señor, a consolar a las personas, a ayudarlas a tener paciencia, a no perder la esperanza. Esto es lo más importante.

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One Response to "Detrás de la guerra hay juegos políticos sucios"

  • José
    - 11:57 am

    Estoy de acuerdo con el Patriarca de Babilonia. Tal y como nos decía San Juan Pablo II: «la guerra engendra destrucción». Jose Mª Escriba decía: «en una guerra nadie gana y todos pierden mucho». Yo añado con toda humildad. Los que deciden ir a una guerra no hacen más que poner en evidencia su capacidad diplomática, es decir, su irresponsabilidad sobre las consecuencias que de ella se derivan.