Go to Top

¡Cristo vive Resucitado!

Esta certeza de fe es la que explica por qué la Iglesia ha vivido durante veintiún siglos, a pesar de los pecados de sus miembros y de las oposiciones de sus adversarios, algunas veces violentas llegando a ser sanguinarias. Por mucho que se busque no se puede encontrar una sola razón que no sea la de la existencia realísima de que su fundador, Jesús de Nazaret, está vivo y de la forma más vital que existe: Resucitado. No es, pues, el recuerdo en la memoria de sus seguidores de lo que tanto se repite en filosofía, recuerdos de los pueblos o religiones naturales y hasta partidos políticos. En el caso de la Iglesia no es así. Es el Resucitado que está sentado a la derecha del Padre quien se hace presente, ayer, hoy y siempre; en la Iglesia que Él fundó, y actúa en ella de la forma más eficaz que lo puede hacer, a través de la Sagrada Escritura, la Tradición viva de la Iglesia y los siete sacramentos de la Iglesia.
Lógicamente, así Cristo Resucitado está presente en la porción de su Iglesia que existe en Cuba. Esta certeza de fe es la que explica el quehacer pastoral, concretado ahora en su Plan Pastoral, el cuarto que se confecciona en los últimos diecinueve años, y que por estos días en los que Vitral circula, las 11 diócesis están iniciando su aplicación.
El primer Plan Pastoral fue confeccionado en 1996 como fruto del II Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC). Luego vino el del año 2000 (Año Jubilar) Posteriormente el del año 2006. Estos tres Planes Pastorales tuvieron sus logros; sin embargo, muchos de sus objetivos no fueron alcanzados. Diversos factores explican por qué no se alcanzaron. Este Editorial no pretende siquiera enumerarlos. La principal razón está en que sería caer en un círculo vicioso de lamentaciones y justificaciones; y esto ya ha sido tratado suficientemente por los actores del nuevo Plan Pastoral 2015: Los Agentes Pastorales de la Iglesia en Cuba han dado respuesta, a partir de los logros anteriores y de sus no logros.
Los sacerdotes son los principales responsables en la realización del Plan Pastoral 2015. Sin ellos sería casi imposible su aplicación, porque poco podrían realizar el resto de los agentes pastorales por mucho que ellos quieran.
Los Agentes de Pastoral (religiosos, religiosas, catequistas, ministros de la Palabra, etc.) necesitan conocer el Plan Pastoral, porque si no lo conocen bien no pueden aplicarlo. Todos necesitamos ser creyentes en que el Plan Pastoral 2015 tiene una respuesta a la actual evangelización en Cuba; y pues tenemos esa convicción, tenemos esperanza y si tenemos fe y esperanza en el Plan Pastoral 2015, nos enamoraremos de él. Si no nos enamoramos del Plan Pastoral, seguiremos como estamos. La consecuencia será la peor: lograremos muy poco o nada.
El nuevo Plan Pastoral presenta cuatro prioridades para el trabajo de la Iglesia en Cuba:
1. Anuncio de la fe cristiana: Misión
2. Iniciación en la vida cristiana a las personas misionadas o/y formadas de los ya iniciados. Esta prioridad hace referencia a la identidad cristiana de los miembros de las comunidades católicas en Cuba.
3. Compromiso con la familia y de la Iglesia.
4. Testimonio con la sociedad de los católicos.
Como se ve, las 4 prioridades poseen un enlace lógico, sin embargo, la segunda prioridad es la principal, ya que sin ella resulta imposible ejecutar las otras tres prioridades pastorales. En otras palabras: sin la identidad cristiana de los católicos cubanos, no pueden comprometerse cristianamente con cada una de sus familias, tampoco lo podrán hacer con la Iglesia, y, por último, no sabemos qué es lo que van a misionar.
La identidad de una persona es lo que determina su vida, su comportamiento. Si la persona piensa cristianamente y no mundanamente; su vida, en consecuencia, y su comportamiento serán cristianos y no mundanos. Entonces podrá hacer un matrimonio y una familia cristiana fundamentada en el amor, en la cual se excluya al divorcio y al aborto.
Así mismo, el compromiso de la Iglesia nacerá como una necesidad de su identidad cristiana. De ahí nacerá el testimonio de vida, el cual podrá ser leído por sus compañeros de estudio o de trabajo sin necesidad de palabras o crucifijos y medallas que cuelgan del cuello. La vida ejemplarmente cristiana anuncia por sí misma la fe del que la posee. En este apartado cabe hacer una justa mención a los cristianos de los años sesenta, setenta y ochenta de la Cuba de aquel tiempo, los cuales, en un medio social tan adverso a la fe, supieron hacerla resplandecer con el testimonio de su vida. Así pues, la misión de la Iglesia dará frutos de acuerdo al testimonio de los que la anuncian.
La existencia vital de la Iglesia en Cuba depende esencialmente de la identidad cristiana de sus miembros. Esto no es una fórmula nueva. Es la única que ha tenido la Iglesia desde hace veintiún siglo.
El Nuevo Testamento y la historia posterior de la Iglesia muestran que lo constitutivo de la moral cristiana es la ruptura y el distanciamiento con las ideas y comportamientos del mundo en el que viven.
Lo anterior obliga, no se tiene por sí sola. Lleva formación. La reciente experiencia pastoral de la Cuba de estos últimos años nos lo muestra y nos lo demuestra. Los datos cuantitativos y cualitativos de los procesos catecumenales y catequéticos indican que la identidad cristiana requiere tres cosas: Verdadero deseo de convertirse a Cristo de parte de la persona, una catequesis profunda desde el punto de vista doctrinal y moral, y tiempo. Dicho de otra manera:
Lograr la identidad cristiana es posible. Cristianos incorporados a nuestras comunidades en los últimos años, lo demuestran. Ellos han dado vida a la siempre viva Iglesia de Jesús Resucitado.

 

, , , , ,