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Los que más ganan, han ganado más aún con la crisis.

Los obispos españoles publicaron esta semana un importantísimo documento titulado “Iglesia servidora de los pobres”. Pocos días antes, máximos responsables de organizaciones sociales eclesiales –varios de ellos consultores de la comisión episcopal de pastoral social autora de dicho documento- debatieron en la quinta sesión del ciclo “Cristianismo y Sociedad” de Justicia y Paz de Madrid sobre el paso de la exclusión social a la opción por los pobres en la sociedad del bienestar, teniendo como telón de fondo: la pregunta sobre el magisterio social del Papa Francisco.

Tanto el secretario general de Cáritas, como el de Manos Unidas, así como el director del Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca y el presidente de Mensajeros de la Paz, coincidieron en una respuesta matizada: por un lado no está diciendo nada nuevo, pues no hay un cambio en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia; pero por otro lado si está diciendo algo nuevo, tanto en el lenguaje como en la intensidad en la aplicación de la doctrina a las situaciones concretas de la economía y de la sociedad.

Refiriéndose a la situación social en España el secretario general de Cáritas insistió en que “Estamos hablando de la salida de la crisis, de que hay luz al final del túnel. Pero no decimos que el túnel esta lleno”.

Por otro lado, explicaba Sebastián Mora que el Papa insiste en que “estamos ante un pecado estructural”. El de los intereses que nos hacen poner muros para no querer ver la realidad. “No estamos viviendo una crisis sino una estrategia. Los que más ganan han ganado más aún con la crisis, y además las ideas liberales han triunfado con las políticas de salida de la crisis”.

En definitiva, que “la pobreza se ha hecho más intensa, más extensa, y más duradera. Tenemos no un país con muchos pobres, sino un país pobre. Uno de cada cuatro personas está en riesgo de pobreza y de exclusión social. Esta ruptura nos lleva a una sociedad frágil, no sólo a personas frágiles”.

Por otro lado, apuntaba el secretario general de Cáritas, “en todas las encuestas de población activa se dice si ha sido positiva o negativa, pero no se dice que han subido las familias que no tienen ningún ingreso. Este es un indicador que no interesa a muchos economistas”. No contemplan del drama de la desigualdad, que es el gran problema: “La desigualdad empieza a ser pornográfica”.

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